ABC
Hay recetas que no necesitan artificios para conquistar, y la carbonara auténtica es una de ellas. Con pocos ingredientes y una buena técnica , se consigue un plato cremoso, intenso y lleno de carácter. En esta versión utilizamos los rigatoni de Garofalo , cuya forma estriada y su tamaño generoso atrapan la salsa como ningún otro formato. El resultado es una pasta que abraza cada matiz del huevo, el queso y el toque salado del guanciale o panceta. La clave está en el control del calor. Nunca añadas el huevo con la sartén al fuego directo .Con un poco de calor es suficiente para crear esa textura cremosa sin que se convierta en revuelto. Y recuerda, en la carbonara tradicional no hay nata, la cremosidad viene de la emulsión entre huevo, queso y agua de cocción. Se trata de un plato energético, ideal para aportar fuerza y saciedad. La pasta proporciona hidratos de carbono, mientras que el huevo y el queso suman proteínas de calidad y grasas que aportan textura y sabor. El guanciale añade intensidad y un perfil graso característico, por lo que es una receta contundente, perfecta para ocasiones especiales o como plato principal en comidas completas. Para conocer más recetas de Garofalo puedes vistar su página web donde ofrecen variedad de opciones.
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