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Moisés, cartero en Navarra: “El envío de cartas ha caído un 70%, ahora repartimos más sustos que alegrías” | Collector
Moisés, cartero en Navarra: “El envío de cartas ha caído un 70%, ahora repartimos más sustos que alegrías”
Cope Zaragoza

Moisés, cartero en Navarra: “El envío de cartas ha caído un 70%, ahora repartimos más sustos que alegrías”

El servicio de Correos ha cambiado de forma sustancial en la última década. El envío de cartas ha experimentado una caída drástica, mientras que la paquetería y las notificaciones se han convertido en el grueso del trabajo diario. Así lo explica Moisés Ayerra, jefe de reparto de Correos en Bera, Santa Esteban y Elizondo con 10 años de experiencia en el sector. Ayerra estima que el servicio postal tradicional ha bajado "mucho más del 50%, un 60% o un 70%". La razón principal es la digitalización, ya que ahora "las facturas, todo lo emiten a través de correo electrónico, WhatsApp, redes sociales, etcétera, y eso evidentemente al servicio pues lo afecta". Las cartas manuscritas son ahora "raras, rarísimas", limitándose casi en exclusiva a las postales de verano y las cartas navideñas a los Reyes Magos. Según el cartero, las nuevas tecnologías han provocado que la gente prefiera enviar una foto por WhatsApp a escribir una postal. "Es inmediato. Y eso, pues, evidentemente, pues se ha notado", comenta. A pesar de este descenso, el correo postal sigue siendo portador de grandes alegrías, especialmente para la gente mayor. Ayerra relata la emoción que sienten al recibir una postal de un nieto que está estudiando en el extranjero. "Le entregas la tarjeta postal [...] y se emocionan. Es bonito verlo", asegura. Esta conexión es especialmente fuerte en el servicio rural, que define como "muchísimo más personalizado" que el urbano. En los pueblos, explica, se crea un vínculo especial donde el repartidor es "mi cartero, el que pasa por aquí es mi cartero". Esta cercanía, que contrasta con la "idiosincrasia del cartero urbano", permite una relación más personal. El oficio también tiene su cara amarga al repartir "sustos", como él los llama. Generalmente se trata de notificaciones de multas o recibos impagados, situaciones en las que a veces tiene que lidiar con el enfado del destinatario, que le cuenta sus problemas como si fuera el culpable. Aunque casi desaparecidos, los telegramas todavía se utilizan, sobre todo en los pueblos, para comunicar decesos y dar el pésame. "Se envían pocos, pero se envían", afirma Ayerra, diferenciándolos del burofax, que ha quedado para asuntos legales o burocráticos.

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