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Rosario, una de las pacientes afectadas por el cierre del área de salud mental del Hospital Mancha Centro en Alcázar de San Juan, denuncia la situación de trastorno, impotencia e incomprensión que ha generado la medida. El desmantelamiento de la unidad obliga a los pacientes a desplazarse a Ciudad Real o Toledo, mientras que en el servicio de urgencias local no pueden recibir la atención especializada que necesitan. Rosario ha reunido la fuerza para contar su caso y explica que desde febrero no tiene cita: "me llamaron y me dijeron que no me podían ver, que no había psiquiatras". Aunque se encuentra estable, lamenta el abandono por parte del sistema sanitario. "Estoy estable, pero no me pueden dejar así de la mano de dios", afirma con rotundidad. La situación es especialmente crítica para las personas que sufren una crisis. "Una persona que tiene un brote, pues va a urgencias, y después de estar en las urgencias, que ya sabemos lo que son, que estás allí un montón de horas, te dicen que no hay psiquiatras, que te vayas a Toledo o a Ciudad Real", relata Rosario, quien insiste en que "es imprescindible la unidad de salud mental, que la vuelvan a abrir". El cierre de la unidad no solo implica un problema logístico, sino también la ruptura de los lazos afectivos y de confianza que los pacientes tenían con sus médicos. Este vínculo es fundamental en el tratamiento de la salud mental, y ahora se ven forzados a relatar su historial clínico una y otra vez a desconocidos, lo que les produce un profundo desasosiego. "Y pierdes ese contacto y ya no es lo mismo, tienes que volver a contar la historia, tienes que volver a... esta enfermedad es muy, se sufre mucho", explica Rosario sobre el impacto emocional de perder a sus médicos de referencia. Ante esta situación, la asociación Luz de la Mancha se ha movilizado para exigir que se reabra la unidad. Joaquín, miembro de la asociación, señala que la razón esgrimida para el cierre es que "no hay médicos, no hay psiquiatras" o que no se ha sabido promover que los facultativos se interesen por este hospital de zona rural. Joaquín pide medidas para evitar un deterioro mayor del servicio y destaca la importancia de "incentivar para que esta gente esté aquí". Subraya el perjuicio que supone para los enfermos y sus familias tener que desplazarse "a 50, 60, 80 o 100 kilómetros de su casa", una situación que se agrava si los cuidadores son mayores y dependen de las "horribles combinaciones que hay por tren a Toledo". Como posible solución, se apunta a que la zona del Mancha Centro es una de las áreas con la vivienda más barata de España, lo que podría ser un incentivo para atraer facultativos. Mientras tanto, el sindicato UGT ha denunciado otra grave consecuencia: el transporte sanitario está colapsado por los traslados a Toledo y Ciudad Real, provocando un aumento de los tiempos de espera, un peor servicio de emergencias y una sobrecarga laboral para el personal de las ambulancias.
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