Cope Zaragoza
La plácida victoria del Real Sporting por 3-0 ante el Cádiz CF ha supuesto un soplo de aire fresco en la recta final de una temporada de transición. Aunque el partido tuvo un cierto "aroma de final de temporada sin nada en juego", el equipo ha mostrado su mejor versión en el último mes, con un punto de inflexión claro desde el partido de Santander. Este buen momento, a pesar de llegar tarde, deja sensaciones positivas de cara al futuro. Gran parte del optimismo se centra en los tres jugadores de ataque: Otero, Dubasin y Gelabert. Se les considera "tres tíos que te hacen pagar entradas, pagar abonos y te hacen confiar en que el futuro puede ser ciertamente más positivo". El propio entrenador, Borja Jiménez, lanzó un mensaje claro sobre la necesidad de que el proyecto pivote sobre ellos, afirmando que "para construir hay que tener jugadores de este tipo". La continuidad de este tridente se ve como la primera prueba de la ambición de Orlegi en el próximo mercado. El reciente título de Copa del Rey de la Real Sociedad ha provocado que muchos aficionados rojiblancos se pregunten: "¿Por qué nosotros no?". El debate sobre si el modelo donostiarra es replicable en Gijón está sobre la mesa. Aunque existen diferencias evidentes entre Asturias y Euskadi, como la tributación, el modelo de la Real, basado en una apuesta decidida por la cantera y una gestión clara, se considera un camino a seguir. Se argumenta que el éxito no es una utopía y se pone como ejemplo la llegada de Jokin Aperribay a la Real en 2008, cogiendo un club "en Segunda y quebrado" para llevarlo a la Champions en cinco años. La conclusión es clara para algunos tertulianos: "Bien gestionado, el Sporting es más que Osasuna, que el Celta, que el Alavés...". Se insiste en que la clave no es la resignación, sino exigir una buena gestión y un proyecto competente. La cantera de Mareo es una "leyenda" que parece más anclada "al pasado que al presente". Se defiende que la apuesta por la base debería ser obligada, no solo por convicción e historia, sino también por negocio. Los traspasos más importantes de la historia reciente del club han sido de canteranos como José Gragera, Dani Martín o Jorge Meré, demostrando el rédito económico que puede generar. Sin embargo, se critica la falta de un proyecto claro para la base. La inestabilidad es la nota dominante, ya que "en tres años y medio has cambiado de director de Mareo en varias ocasiones, has cambiado departamentos de metodología, has cambiado a entrenadores que han entrado y salido del club". Esta falta de rumbo y los continuos bandazos dificultan la construcción de un modelo sólido y sostenido en el tiempo como el de la Real Sociedad.
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