Diario de Noticias
Cuando uno está de vacaciones a veces repara menos en gastos y se permite unos caprichos que en su día a día ni se plantearía, y ya se sabe que además en los lugares turísticos cualquier cosa alcanza unos precios mucho más elevados. Que algo cueste el doble o incluso el triple por tomárselo en una playa paradisíaca se asume, pero nadie esperaría que el precio se multiplique por mil. Pero ha pasado, y las víctimas han sido unos turistas que han caído en una trampa por hacer algo que para muchísima gente es habitual: no mirar bien lo que pone en el datáfono cuando se paga con tarjeta.
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