ABC
Mariano Rajoy cultivó como nadie el arte de poner, ante la adversidad, cara de bobalicón. El hombre nunca sabía nada, oye. En su partido corría a galope la corrupción y en su Gobierno, presuntamente (pero cada vez menos), una trama urdida por el Ministerio del Interior para destruir el máximo de pruebas de esa corrupción, cometiendo delitos aún peores. Pues daba igual. Rajoy mantenía inalterable su cara de pánfilo y se encogía de hombros levantando un instante los ojos del 'Marca'. Sánchez usa otra táctica. No pone cara de bobo: te toma por bobo a ti, e inventa trolas con la confianza de que sus palmeros repetirán el bulo por más disparatado que suene. Uno que quería que lo tomasen... Ver Más
Go to News Site