Agencia Andina
En Perú, interrumpir un velorio con amenazas, gritos o disturbios no solo es una falta moral grave, sino un delito penal tipificado como "ofensa a la memoria del difunto". Así lo explica la jueza penal de la Corte de Lima, Yavari Villanueva, quien precisa que perturbar un cortejo fúnebre o ceremonia ritual para honrar a un fallecido puede acarrear hasta dos años de pena privativa de libertad.
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