ABC
Eclipsado tanto por su hermano José como por un nutrido anecdotario, caricaturizado por las autoficciones de su personaje y oculto bajo una infinitud de dichos, celebrados a medias entre el chascarrillo y el Séneca, Rafael Gómez Ortega sigue siendo un personaje cuya importancia real permanece desconocida para muchos de los aficionados. Por 1910, cuando aún José, el menor de los Gallo, no había subido al trono de la torería, andaba ultimando Alejandro Pérez Lugín su libro sobre Gallito, que era como entonces aparecía Rafael en los carteles. Pérez Lugín -quien firmó sus crónicas taurinas con el seudónimo de Don Benigno o de Don Pío- tomó el tren a Córdoba para citarse con el gran Rafael Guerra, Guerrita, a quien, ya... Ver Más
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