INFORMACION
Nada hay que a la política mueva más allá de los intereses propios de quienes la ejercen. Nada hay que les conduzca a la empatía con los seres humanos a salvo el voto que de estos necesitan. La política está deshumanizada y los ciudadanos hemos caído en la trampa de creerla con un grado de obsecuencia que demuestra la degeneración del valor libertad.
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