Diario de Noticias
Yuri Díaz, colombiana de 31 años, se vio obligada a trabajar cinco años en la Comunidad Foral sin ningún tipo de contrato porque no estaba “regularizada”. Y a pesar de la injusticia, ella tuvo que limpiar casas y realizar todo tipo de labores durante más de ocho horas con el objetivo de conseguir dinero “para pagar la casa, la comida y sobrevivir”, cuenta. Y, por suerte, a través de este proceso de regularización empieza a ver la luz al final del túnel y, por tanto, a librarse de este calvario que le estaba tocando vivir.
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