Confidencial Digital
El Bar Benito se ha convertido en un fenómeno inesperado tras el estreno de Torrente presidente , la última entrega de una de las sagas más reconocidas del cine español. Lo que comenzó como un rodaje puntual ha transformado por completo la rutina de este local madrileño. Ubicado en un barrio discreto de la capital, el Bar Benito ha pasado de ser un negocio de toda la vida a un punto de peregrinación para curiosos y fans. Sin embargo, hay un detalle clave que explica este cambio radical y que no se percibe a simple vista.
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