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Las casas de apuestas, siempre tan desconfiadas, pagaban la victoria del Leicester City en la Premier League 5.000 a 1 , diez veces más que si se demostraba la existencia del monstruo del lago Ness e igual de probable como que Elvis Presley continúe vivo. Y sin embargo sucedió. En la temporada 2015-2016, los 'Foxes' protagonizaron una de las mayores sorpresas del deporte, conquistando el título y mandando un mensaje a todos los Nostradamus del balompié: no tenéis ni idea de fútbol. La prueba de que aquello no se volverá a repetir es que, una década después, el Leicester va a bajar a League One, la tercera división . Faltan tres partidos y está a ocho puntos de la permanencia, así que huir del descenso sería también un milagro. ¿Se atreverán las casas de apuestas a pagarlo como se merece? «Es la historia de un grupo de jugadores rechazados por otros clubes que hallaron juntos la ocasión de redimirse ante los ojos de aquellos que les habían dado la espalda», explica Ilie Oleart , fundador de 'La media Inglesa', en el prólogo de '¡Dilly-Ding, Dilly-Dong!', el libro que escribió para que dentro de varias generaciones a los más viejos del lugar no les tilden de locos. El Leicester City, representante de una ciudad multicultural de 350.000 vecinos en las East Midlands, al noroeste de Londres, lo fundaron estudiantes de catequesis en el cobertizo de un jardín allá por el siglo XIX y más de 130 años de vida sólo le habían dado para tres Copas de la Liga. En 2015 venía de salvar la categoría gracias a siete victorias en los últimos nueve encuentros, pero el 30 de junio, a 39 días del inicio de una nueva Premier, echaron al entrenador, Nigel Pearson. Su sustituto, Claudio Ranieri , católico y romano, no despertó el menor entusiasmo entre la afición pese a su cercanía al Papa. Al fin y al cabo, Ranieri, ya con 63 tacos, había durado cuatro meses en su anterior trabajo, despedido como seleccionador de Grecia tras caer en casa frente a Islas Feroe. La plantilla, a priori, tampoco invitaba al optimismo. Bajo palos Kasper Schmeichel , que perdía por mucho la comparación con su padre; varios canteranos fallidos del Manchester United, como Danny Simpson , con fama de playboy, o Danny Drinkwater , de apellido cómico; N'Golo Kanté y Riyad Mahrez , hijos de la 'banlieue' parisina, musulmanes practicantes, de ascendencia africana y, por supuesto, desconocidos en el primer nivel; y arriba Jamie Vardy , un macarra que no hacía tanto jugaba en la octava división, trabajaba en una fábrica y estaba obligado a llevar una pulsera electrónica por pegarse en una discoteca. Oleart cuenta que Ranieri, viendo que los centrales - Wes Morgan y Robert Huth - «no eran unos virtuosos con el balón en los pies ni unos velocistas», decidió que «el equipo debía defender cerca de su portería». Y añade: «En una era en que el fútbol asociativo y de posesión se ha convertido en poco menos que la norma, el Leicester ha llevado la contraria a toda Europa». Finalizaría el curso como el tercer conjunto con menos posesión, pero también sería el segundo que más goles convirtió a pelota parada. Su veneno lo recetó en forma de contraataque, con Mahrez pensando maldades y Vardy, más rápido que una bala, ejecutándolas. Así ganó el Leicester la Premier. Los 'Foxes' apenas perdieron tres partidos (los dos con el Arsenal y en Anfield Road ante el Liverpool), agarrando el liderato en enero y aguantando la presión de los grandes para no soltarlo. La temporada siguiente, con los mismos jugadores salvo Kanté -vendido al Chelsea-, el Leicester acabó duodécimo y Ranieri fue liquidado en febrero. Pasado el tiempo, Drinkwater se uniría a Kanté en el Chelsea y Mahrez partiría rumbo al Manchester City. Vardy, en cambio, se quedó, mientras que el dueño del equipo, Vichai Srivaddhanaprabha , uno de los hombres más ricos de Tailandia, se mató en un accidente de helicóptero junto al aparcamiento del estadio King Power. Su hijo Aiyawatt heredó el club. Desde entonces, el Leicester ha logrado una FA Cup y una Community Shield (ambas en 2021), nunca rebasó el quinto puesto en Premier y bajó a Championship en 2023. Aunque subió enseguida, volvió a descender en 2025 y este curso la caída será doble. Y ya ni siquiera Vardy podrá salvarlo: ahora, con 39 años, lucha por mantener al Cremonese en la Serie A italiana.
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