La Opinión de Murcia
Para los defensores de lo público, es un dolor que una institución vea su prestigio ensombrecido por las sospechas de amaño de votos o de voto inducido que rodean desde la semana pasada a la Universidad de Murcia (UMU), que hoy celebra la primera vuelta de sus elecciones a rector. Y más tras el reciente golpe que supuso para ella el abandono precipitado del aún Magnífico José Luján, muy coherente con su trayectoria: de catedrático de Derecho del Trabajo, afiliado en su día al sindicato Ce-Ce-O-O, a rector otorgador de Honoris Causa al genocida Netanyahu, a servidor anunciado y próximo —salvo giro de última hora— de la cúpula patronal encarnada en la Ce-Erre-O-E-Eme.
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