La Opinión de Murcia
Lo peor de todo es que va la presidenta madrileña y lo cuenta como si fuera un descubrimiento. Fue en un viaje a Ecuador cuando, al bajar del avión, asombrada, descubrió que allí no se hablaba el Quechua, sino que también hablaban español. Si en Portugal hablan portugués, en Francia francés y en Inglaterra inglés, ¿cómo ella iba a imaginar que en Ecuador no se hablaba el ‘ecuatorianés’? Y en Madrid la adoran. Madre mía, como tiene que estar el patio.
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