La Opinión de Murcia
El Fútbol Club Cartagena está luchando por un objetivo mayor. Un objetivo que a principio de temporada parecía el mínimo exigible y que a mitad del curso se convirtió en una quimera. Ahora, con el golpe de timón de Íñigo Vélez desde el banquillo, ha vuelto a ser una meta realista, pero no puede escapar el cuadro albinegro de sus carencias futbolísticas localizadas, sobre todo, en el ataque. Restan cinco jornadas y el Cartagena va a la guerra sin balas.
Go to News Site