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Aquí huele más a embustes que a despistes
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Aquí huele más a embustes que a despistes

Es un ejemplo de esas cosas y actitudes que mi madre llamaba “del género tonto” , pero sirve para explicar por dónde va la cosa: hace cuatro días, mientras se celebra en Barcelona una cumbre de presidentes, en Madrid el líder de la oposición monta un sarao con María Corina Machado y la define como la auténtica vencedora de las últimas elecciones en Venezuela : “Porque tú las ganaste”, le dice. Eso será en Feijóolandia , porque en el mundo real esa mujer, gemela política suya que tampoco ha logrado el poder y lo persigue a cualquier precio —aunque sea el de hacer el ridículo entregándole su discutible Nobel de la Paz a Trump—, ni ganó ni perdió, porque lo cierto es que no se presentó, no la dejó Maduro El Extraído , y el candidato fue Edmundo González. ¿El jefe del PP lo sabe y miente o lo ignora y falta a la verdad? Me parece a mí que aquí huele más a embustes que a despistes, que una mitad de ellos tiene como fin  justificar su abrazo con el oso de la ultraderecha y la otra esconder sus casos de corrupción de ayer y de hoy. Uno de esos asuntos turbios, la trama Kitchen , está siendo juzgado ahora y por eso, a modo de cortina de humo, la portavoz de los antiguos conservadores, que no podrán volver a llamarse así hasta que no se suelten de la mano de la extrema derecha, le pregunta a Pedro Sánchez , que es presidente porque puede, si está pensando usar al ejército contra sus adversarios . Es un brindis al sol de un cinismo escandaloso, ya que fue su partido el que usó la policía, a algunos dóciles jueces y el ministerio del Interior para espiar a sus rivales, fabricar pruebas falsas o robarlas, para así poderlas destruir como al famoso ordenador comprometedor de su tesorero, que apagaron pulsando la secuencia control-martillazo. Unos artistas. En las sesiones del proceso, el entonces señor de La Moncloa, Mariano Rajoy —que debía de dormir con su esposa en el colchón de Zapatero y señora y puede que ni cambiase las sábanas, para ahorrar, ya que Feijóo acusa a Sánchez de haber comprado otro colchón en cuanto llegó al palacio—, se ha ido transformando en un ser etéreo, que existe al borde de lo inmaterial y a estas alturas ya no es nadie, ni el barbas , ni el asturiano , ni siquiera M. Rajoy , así que ese personaje debemos adjudicárselo el reino de lo invisible y la ciencia-ficción, que rima con García Castellón, que archivó, por lo que sea, doscientas setenta y cinco causas contra el PP. Feijóo, al que dentro de poco va a haber que añadirle en el apellido una tercera o, porque necesitará más aros por los que hacer pasar a tanta gente que vota contra sus intereses al hacerlo por formaciones que van a limitar sus derechos y sus libertades, se está poniendo hasta a la derecha de Ayuso, que considera —no se sabe si por convicción o para hacerse ver y marcar las distancias— que en Extremadura se han pasado un poco y María Guardiola , máxima estrella del donde-dije-digo-digo-Diego nacional, se lo ha vendido todo al diablo, ha firmado desde la limitación al mínimo de la atención sanitaria a los inmigrantes hasta la loa a una cruz de los caídos franquista. El verdadero problema de Extremadura, la región que presenta la menor densidad de población de España y la más profunda despoblación rural, no son los inmigrantes que vienen, sino las personas que se van. Pero eso ya lo saben y no les importa. Y tengan por seguro que ellos no van a ir allí a sembrar nada. Ni tampoco en ninguna otra parte.

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