El Plural
Durante años, Silicon Valley se presentó como el laboratorio del futuro amable. Su promesa consistía en hacer la vida más cómoda, convertir cualquier tarea cotidiana en una plataforma y cualquier necesidad en una aplicación. El ideal era reconocible: innovación, conectividad, experiencia de usuario y crecimiento. Las grandes tecnológicas no solo vendían productos, sino una idea de progreso asociada al consumo, a la eficiencia y a una cierta fe californiana en que el mundo mejoraría con más pantallas, más datos y más interfaces. Ese relato empieza, sin embargo, a resquebrajarse. No porque las apps hayan dejado de ser rentables, sino porque una parte creciente de la élite tecnológica estadounidense considera que ese modelo ya no responde al momento histórico. La señal más nítida de ese cambio la ha ofrecido Palantir, la compañía fundada tras el 11-S y especializada en software para defensa, inteligencia y seguridad. Su reciente manifiesto, sintetizado en 22 puntos bajo la idea de una inminente "república tecnológica", funciona como una declaración ideológica de época: Silicon Valley, viene a decir, tiene una "deuda moral" con Estados Unidos y debe implicarse de lleno en la defensa nacional. No se trata solo de un gesto retórico. El texto, vinculado al libro The Technological Republic de Alex Karp y Nicholas Zamiska, presenta una crítica frontal a la cultura de las plataformas y del consumo digital. Cuando el manifiesto habla de rebelarse contra la "tiranía de las apps", de asumir que el correo gratuito "no es suficiente" o de aceptar que el poder duro del siglo XXI se construirá sobre software, lo que está planteando es una ruptura con el Silicon Valley que hizo del smartphone el símbolo máximo de su ambición. Because we get asked a lot. The Technological Republic, in brief. 1. Silicon Valley owes a moral debt to the country that made its rise possible. The engineering elite of Silicon Valley has an affirmative obligation to participate in the defense of the nation. 2. We must rebel… — Palantir (@PalantirTech) April 18, 2026 La idea de fondo es clara: la época de la app como cima civilizatoria habría terminado. En su lugar emergería una tecnología llamada a servir al Estado, al ejército y a la rivalidad entre potencias. No es casual que el manifiesto sostenga que la cuestión ya no es si se construirán armas con inteligencia artificial, sino quién las construirá y con qué propósito. Ahí se condensa un cambio profundo de mentalidad: la tecnología deja de presentarse como herramienta neutral o como simple motor económico y pasa a reivindicarse como infraestructura estratégica de poder. Del iPhone al campo de batalla En ese giro, Palantir no habla desde la teoría, sino desde una posición muy concreta dentro del engranaje militar occidental. La propia compañía anunció en enero de 2024 un acuerdo estratégico con el Ministerio de Defensa israelí para suministrar tecnología que apoyara el esfuerzo bélico del país. Ese movimiento se produjo en pleno recrudecimiento de la guerra tras los ataques del 7 de octubre y colocó a la...
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