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Hoy Sevilla ha amanecido con un brillo distinto. Tras la noche del Pescaíto, que volvió a marcar el inicio oficioso de la fiesta, este martes arranca oficialmente la Semana Grande de los sevillanos: comienza la Feria de Abril. Una cita señalada en rojo en el calendario de la capital hispalense que este 2026 quedará grabada en la memoria de muchos, especialmente de quienes, tras más de 30 años de espera, han visto por fin levantada su caseta en el Real. Aquello que durante décadas parecía inalcanzable, una espera casi interminable, hoy se materializa en estructuras de rayas donde la tarima cobra vida al compás de las sevillanas y los verdaderos protagonistas son el rebujito, las flores y los lunares. Tras la creación de la nueva calle prolongando Pepe Luis Vázquez y una inesperada renuncia de última hora, la Delegación de Fiestas Mayores se vio obligada a replantear la distribución de casetas, abriendo una pequeña ventana de oportunidad para entidades y familias apalancadas en la lista de espera. El reajuste permitió incorporar 11 nuevos módulos que se suman al Real , ampliando así el recinto y dando cabida a nuevas casetas que, hasta ahora, parecían condenadas a seguir aguardando su turno. La historia de estas nuevas casetas no se entiende sin la paciencia acumulada durante décadas. Es el caso de la Asociación Nazarí , donde la iniciativa nació en el seno familiar y ha resistido el paso del tiempo hasta hacerse realidad. «Todo empezó en 1993, mi padre iba de una caseta a otra y decidió solicitar una para él, sus amigos y familiares», explica Verónica Kalas Porras, a lo que su hermano y presidente de la asociación, Gayaz, añade que «pensábamos que tardaría 10 o 15 años, pero han sido 33». Si le preguntan a Souhel Kalas , el hombre que impulsó por primera vez la solicitud de una caseta para la Asociación Nazarí, la respuesta no deja lugar a dudas: la espera ha merecido la pena. A sus 85 años, es ese tipo de personas que abren y cierran la feria . Este año lo hará desde el 217 de Juan Belmonte, porque la edad es solo un número, y él no se pierde una. Souhel es de Siria, pero después de tantos años en la capital hispalense, se ha convertido en un sevillano más. Por eso, cuando el ayuntamiento contactó con ellos para trasladarles la noticia, parecía irreal. En su caso, la caseta llegó por una renuncia de la Asociación Mayorista de Pescado El Barranco . A partir de ahí, los 24 socios que son se pusieron manos a la obra a prepararlo todo: decoración, catering, actuaciones musicales… Porque tendrán dos grupos, uno por la tarde, y otro por la noche, todos los días. «La caseta estará llena seguro. Tenemos mucha gente que lleva años esperando con nosotros», asegura Gayaz. Tras las comidas de preferia del sábado y el domingo, y la tradicional cena del Pescaíto, Souhel, sus hijos, amigos, familiares y personas vinculadas culturalmente a la asociación encaran por fin una Feria muy distinta a todas las anteriores. «Después de 33 años esperando la caseta, nos toca divertirnos y celebrarlo», adelanta Gayaz. En el caso de la familia Bonilla Roquero, la ilusión por conseguir una caseta en el Real es algo que también se ha heredado de padres a hijos. Fue Antonio Bonilla Martínez el fundador de la Peña Guitarrista Niño Ricardo , el mismo que se inscribió en la lista de espera de la Delegación de Fiestas Mayores. 32 años después, sus deseos se han vuelto realidad. Lamentablemente, Antonio celebra este logro desde el cielo, pues falleció en octubre de 2020. El que recibió la llamada que confirmo que había llegado su hora fue Miguel Ángel Bonilla Roquero, hijo de Antonio y vicepresidente de la peña: «Normalmente tengo el móvil en silencio por trabajo, pero ese día lo tenía en sonido porque sabía que se estaba haciendo el sorteo. Estaba en una reunión cuando llamaron, la interrumpí, y cuando me confirmaron que teníamos caseta fue una alegría enorme. Además, la ubicación que nos ha tocado es muy buena». «La espera ha sido casi una condena, pero estamos muy felices de que por fin nos haya tocado. Tenemos muchísima ilusión y todo listo, pese al poco tiempo que hemos tenido desde la adjudicación», admite Bonilla. Dejar la caseta a punto ha sido una tarea ardua, pero posible gracias a la colaboración de los 25 socios que son, «todos cercanos entre sí, lo que hace que el ambiente vaya a ser muy agradable, seguro. La caseta es como una casa, y en una casa están amigos y familia», afirma el vicepresidente. Su objetivo de este 2026 es disfrutar al máximo, pero sin dejar atrás la memoria y labor de su padre porque, gracias a él, la peña tiene hoy un hueco en Juan Belmonte, 126. «Es una alegría enorme haber conseguido lo que él empezó, pero también es agridulce porque no puede estar aquí para disfrutarlo» , confiesa Miguel Ángel. Por su parte, el presidente de la entidad, su hermano Antonio, recalca que «No solo es un logro emocional, sino también institucional. La Peña Guitarrista Niño Ricardo representa en Sevilla el culmen del mejor guitarrista que ha dado nuestra ciudad en su historia. La ambición y la ilusión de nuestro padre, socio fundador y presidente de honor, siempre fue conseguir una caseta de feria. Hoy, 32 años después, hemos recogido ese testigo». De ahí que se haya dedicado creado «El Rincón Antonio Bonilla Martínez» , ubicado junto a la barra, inaugurado durante el domingo de preferia y concebido como homenaje permanente, con fotografías, cuadros y detalles personales, coronado por una placa conmemorativa. En esa misma línea, Javier -también hijo del fundador y miembro de la junta directiva- pone en valor el legado familiar y artístico que ha llegado hasta hoy: «Mi padre luchó mucho por su reconocimiento. Gracias a su trabajo, hoy Niño Ricardo tiene un monumento en la ciudad, una calle con su nombre y, ahora, también una caseta de feria dedicada a la peña que lleva su nombre. Esta caseta es nuestra casa y también un templo para la guitarra flamenca». Así, bajo el toldo rojiblanco, los tres hermanos compartirán el brindis de esta Feria tan esperada, aunque con un protagonista muy claro en la mesa: «Brindaremos especialmente por mi padre, Antonio Bonilla Martínez». En la otra punta Del Real, en Curro Romero, 18, la constancia también ha sido clave. «Llevamos esperando 32 años. Empezamos en 1994 y, desde entonces, no hemos dejado de solicitarla», sostiene Manuel Morillo Díaz, presidente y uno de los 22 socios titulares de la Asociación Recreativa Cultural de Descándalo . «Cuando me llamaron del ayuntamiento, no me lo creía, pensé que era una broma, tuve incluso que sentarme», recuerda entre risas. Estos 22 socios pertenecen a un grupo de « amigos de toda la vida . Nos conocemos desde la infancia o adolescencia. Llevamos entre 40 y 50 años siendo amigos», aunque también hay «amigos de amigos, pero todo queda en familia». Una relación que ya roza el medio siglo y que ha dejado un sinfín de vivencias, muchas de ellas sobre el albero de Los Remedios. Eso sí, conviene aclararlo desde el principio: el nombre de la caseta «no tiene nada que ver con la canción de Raphael, simplemente nos gustaba porque éramos un grupo muy animado, con mucha marcha, y formábamos un escándalo en la Feria». Una explicación que, más allá de la anécdota, resume a la perfección la esencia de la caseta. Aunque el tiempo para organizarlo todo ha sido mínimo, la ilusión ha podido más que las dificultades. «Nos lo comunicaron el 23 de febrero y prácticamente hemos tenido un mes o mes y medio para organizarlo todo…» Aun así, no pierden de vista el objetivo principal: «Disfrutar a tope: todos juntos, con rebujito, baile… Mientras tengamos salud, a vivir la Feria, que para eso llevamos 32 años sin desfallecer en el intento». Todo apunta a que a esta gran familia le espera una semana 'Descándalo'. Junto a estas tres historias, otras nueve casetas se suman a este momento histórico en el Real, desde la Agrupación de Fútbol Sala Maruja 93, la Peña Bética Ntra. Sra. de las Mercedes, El Palenque o La Oliva-Montequinto, hasta Ya era hora, La de Carmela, la Asociación Familiar Nazarena o el Club de Tenis Pítamo. Todas han comprobado cómo la espera ha merecido la pena, ahora toca empaparse de alegría. Una idea que cobra sentido también para El Tamareo , que ha querido dejar constancia de que el proceso de monta una caseta de cero no ha estado exento de dificultades. «Ha implicado un importante esfuerzo organizativo, logístico y económico...», pero que nada impedirá hacer caso a ese nombre que resume su espíritu: «Una expresión que evoca reunión, convivencia y celebración.» Así, entre historias de perseverancia y relevo generacional, la Feria de Abril de 2026 se convierte en el escenario en el que muchos anhelos, tras más de tres décadas de espera, han encontrado por fin su lugar en el Real. En ese horizonte de paciencia y constancia, el plan de ampliación de la Feria para 2027 se percibe como un alivio para quienes continúan en lista de espera, pues abre de nuevo la posibilidad de que la rueda siga girando. Las 220 nuevas casetas previstas para los próximos años dibujan un panorama de esperanza para los que aún aguardan su turno, aunque tanto Gayaz Kalas Porras como Manuel Morillo Díaz insisten en que lo esencial sigue siendo la constancia y la atención a los plazos. Tal vez, algún día, a quienes hoy esperan les llegue el momento de cruzar el umbral de una caseta propia en el Real y comprobar, con un catavinos en la mano, cómo una espera que parecía interminable, llega a su fin.
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