Ultima Hora Mallorca
La paciencia de un grupo de vecinos de la barriada del Rafal se está agotando a marchas forzadas. Y es que algunas noches y madrugadas resulta complicado para ellos poder descansar a consecuencia del ruido y los ladridos que un perro, al parecer de grandes dimensiones y que estaría en una terraza, no para de emitir. Unas molestias que se prolongan hasta horas intempestivas. «Hay días que son las dos o las tres de la madrugada y tenemos que irnos a otras habitaciones o a la sala a dormir porque resulta insoportable», refiere una de las 'víctimas' de estos ruidos.
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