Cope Zaragoza
La Agrupación de Danzantes de Huesca ha dado el pistoletazo de salida a los preparativos para las próximas fiestas de San Lorenzo con su tradicional reunión anual. En este encuentro, se han confirmado importantes novedades que marcarán el futuro inmediato del grupo, entre las que destacan tres relevos generacionales que renuevan sus filas. El presidente de la agrupación, Jorge Escario, ha sido el encargado de comunicar los cambios, que incluyen tanto bajas ya conocidas como otras inesperadas, y que aseguran la continuidad de una de las tradiciones más queridas de la ciudad. Este año, tres danzantes dejan el grupo, dando paso a nuevos miembros que, en todos los casos, mantienen un fuerte vínculo familiar con sus predecesores. La primera baja, ya anunciada el año pasado, es la de Enrique Campo, quien se retira debido a problemas en la rodilla y el pie que le dificultan la exigente práctica del baile. Su lugar será ocupado por su propio hijo, en un claro ejemplo de cómo la tradición se transmite de padres a hijos. A esta salida se suma la de Ibón Cejalvo, quien ha formado parte del grupo durante los últimos tres años, primera mujer de la agrupación junto a Cristina Esperanza y ahora cede su puesto a su tío. La sorpresa llegó con el anuncio de la retirada de José Luis Ramos, un "histórico de la agrupación" y el danzante de mayor edad después del mayoral. Su hijo, con "muchísimas ganas de bailar", tomará el relevo, continuando así con el legado familiar. Estas decisiones, aunque naturales, están cargadas de emoción, un sentimiento que el propio Escario reconoce al recordar la retirada de su padre: "cuestan, cuestan". El presidente de la agrupación ha querido subrayar la dureza y el compromiso que implica ser danzante, una realidad que a menudo pasa desapercibida para el público. "Desde fuera yo no sé cómo se ve, pero desde dentro os aseguro que es más duro de lo que parece", ha afirmado Escario, destacando el esfuerzo físico y la dedicación que cada miembro invierte, aunque siempre "con mucho gusto". Más allá de los cambios en su composición, la agrupación ha presentado un calendario con importantes novedades para este año. Una de las más destacadas es la ampliación de sus actuaciones el día 11 de agosto. Tras su tradicional actuación, los danzantes visitarán por primera vez dos centros asistenciales que lo habían solicitado: bailarán en Rey Ardid y para los Hermanos de la Cruz Blanca, llevando así su arte a nuevos públicos. Otra de las grandes citas será el ensayo general, que este año tendrá lugar el 7 de agosto en el barrio de la Encarnación. El evento, que suele ser multitudinario, se celebrará en la cancha de baloncesto exterior del Pabellón de Deportes de Huesca, convirtiéndose en una de las antesalas más esperadas de las fiestas. Finalmente, Escario ha anunciado la inminente presentación del "esperado y muy trabajado libro de la historia de los danzantes". Este proyecto, que ha contado con la colaboración del prestigioso historiador oscense Carlos Garcés y el apoyo económico de la Fundación Ibercaja y el Ayuntamiento de Huesca, verá la luz durante la primera semana de agosto. El libro representa un hito para la agrupación, al recopilar y preservar su valioso legado histórico. Estos anuncios coinciden con el primer aniversario del histórico viaje de los danzantes a Roma, un momento que Escario describe como "grabado a fuego" por las "emociones muy intensas" que vivieron. Aquel viaje estuvo marcado por la incertidumbre, ya que coincidió con el luto por la muerte del papa emérito, y las autoridades vaticanas no comprendían inicialmente que se realizara un dance en esas circunstancias. Sin embargo, la agrupación defendió su actuación desde una perspectiva de profundo respeto y fe. "Para muchos de nosotros el danzante es una oración y es un rezo", ha explicado Escario, una visión que finalmente permitió que la histórica actuación se llevara a cabo. Este recuerdo sigue inspirando a la agrupación en sus desafíos actuales, como la mejora de la procesión del día 10 de agosto. Uno de los principales objetivos de este año es lograr que la procesión "fluya con la armonía que debiera". Según el presidente, los constantes parones "no son vistosos para el baile" y dificultan la actuación, además de afectar a la imagen del santo, que es el centro de la celebración. Para solucionarlo, se han intensificado las reuniones con la Cofradía de San Lorenzo, el Ayuntamiento y la parroquia, buscando una coordinación que permita a los danzantes y la banda avanzar al unísono.
Go to News Site