COPE
El absentismo laboral en Galicia supone un coste de más de 2.000 millones de euros para la economía gallega cada año: la comunidad es, después de Canarias, la segunda con un mayor porcentaje de jornadas laborales perdidas, debido no tanto a la cifra de trabajadores en situación de incapacidad temporal, sino a la prevalencia de procesos de larga duración. Así se recoge en un informe que encargó la Xunta a expertos de las universidades de Vigo y Santiago de Compostela. Santiago Lago, Catedrático de Economía Aplicada de la USC y uno de los coordinadores del estudio, ha desgranado en COPE Galicia las claves de un fenómeno que la administración gallega quiere atajar con un plan específico. El informe, basado en una encuesta a más de 300 empresas gallegas, constata que el absentismo es un fenómeno estructural que afecta a más del 60% de las compañías. Sin embargo, uno de los datos más llamativos para los investigadores es la falta de control interno. "Llama la atención el porcentaje elevado de las empresas que realmente pues no están monitorizando ni tienen planes para atajar el absentismo", explica Lago, matizando que esta carencia se da sobre todo en las empresas más pequeñas. Esta situación tiene consecuencias directas en la organización del trabajo. Según el estudio, un 40% de las bajas no se cubren, lo que implica que parte del trabajo se deja de hacer o, en la mayoría de los casos (un 60%), recae sobre el resto de la plantilla. Esta sobrecarga de los compañeros se traduce a menudo en horas extras y en un empeoramiento del ambiente laboral. Lago insiste en la necesidad de "delimitar bien" el concepto de absentismo, ya que "es una palabra que no ayuda nada". El término engloba derechos irrenunciables como los permisos de paternidad y maternidad o las bajas por incapacidad temporal, que "obviamente, no pueden estar en cuestión". El foco del problema, según el experto, está en otras casuísticas como los retrasos en la atención sanitaria que alargan las bajas, los abusos del sistema o los malos ambientes laborales que derivan en problemas de salud mental. "Cuando una persona abusa, eso acaba trasladándose al resto", advierte Lago, quien subraya la importancia de conciliar los derechos y la salud de las personas con la economía y la organización de las empresas. La solución a un problema "multifactorial" como este pasa, en opinión de Lago, por el diálogo social. El experto confía en la fortaleza de esta herramienta en la comunidad, " tenemos agentes sociales con mucha calidad, sindicatos, organizaciones empresariales... con buenos técnicos, con gente dialogante", asegura. "Galicia es la comunidad autónoma más avanzada, somos los que estamos hablando de estas cuestiones", afirma, y sugiere que el debate debería extenderse a escala nacional. Lago se muestra "muy optimista" sobre la posibilidad de lograr resultados a corto plazo en la comunidad. "Si me preguntaras por acuerdos políticos, la verdad es que ahí soy mucho más escéptico", "Antes de fin de año, mucho antes de fin de año, deberíamos ver acuerdos", concluye.
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