LA NACION
Se argumenta que los requerimientos de la vaca preñada tras el destete se reducen cerca de un 50% y que por ello se le puede dar forrajes de baja calidad, llevarla al “fondo del campo” a comer un rastrojo, pasto natural o algún forraje de baja calidad, pero esto se paga más tarde con el peso al nacimiento, al destete y el peso final del animal terminado
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