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'Michael', la odisea edípica sin sombras del Rey del Pop | Collector
'Michael', la odisea edípica sin sombras del Rey del Pop
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'Michael', la odisea edípica sin sombras del Rey del Pop

Siete años y casi doscientos millones de dólares después, por fin llega 'Michael' a la pantalla gigante. Y es bueno que el espectador sepa que la familia Jackson ha estado vigilando cada detalle, porque si no va a salir del cine como cuando uno se va de un restaurante con hambre. Asumiendo esa condición previa no es difícil imaginar lo condescendiente que va a ser con el protagonista, pero incluso así, habrá quien no pueda creer que termine donde termina. Es, en realidad, una película hecha para el niño que Michael nunca pudo ser. Un retrato heroico, luminoso y motivador que no se mete en líos de adultos. ¿Y cómo no entrar en esos terrenos, tratándose de un ídolo caído por las acusaciones más turbias y degradantes que pueden caer sobre una persona? Muy sencillo: parando justo antes de que lo chungo asome. El leitmotiv del filme, la relación de Michael con su padre, es acertado porque condicionó su carrera musical y su salud mental. Pero 'Michael' muestra las causas y desecha las consecuencias, y por eso la historia se queda coja a no ser que uno solo quiera pasar un buen rato, un excelente rato de espectáculo audiovisual con dos actores brillantes (en los papeles de niño y de veinteañero) en su emulación vocal y coreográfica, llevando a los peques de la casa a verla como primera aproximación al artista. La película cuenta la odisea edípica de un chico destinado a la gloria, pero que debe 'matar' al padre para alcanzarla. Refleja de forma bastante fiel el empecinamiento de Joseph Jackson , el patriarca, para convertir a su prole en constelación pop. Sin esconder lo duro, exigente y abusivo que era con ellos, pero sin entrar en demasiados detalles físicos más allá de una dura escena que deja la sala de proyección en silencio sepulcral, y que se considera suficiente para ilustrar el nivel de violencia que el pequeño Michael tuvo que soportar siendo un renacuajo. El recorrido por su trayectoria artística, por lo musical, deja momentos muy disfrutables por lo icónicos que son. Pero es una pena que el reflejo de su relación creativa con Berry Gordy primero, y con Quincy Jones después, se quede en anécdota . Y en ese aspecto, es la eterna sombra del padre la que parece que marca el camino de Michael en la industria del espectáculo. El protagonista está deseando independizarse, alejarse de su influencia casi toda la película, pero la mezcla de inseguridad y de remordimientos por dejar el grupo con sus hermanos le impide tomar la decisión. De ahí que incluso cuando ya había debutado en solitario con 'Off the wall', obedeciese a su padre y siguiese saliendo de gira con los Jackson 5. Pero después de 'Thriller', todo cambió. La película deja en esa parte los dos mejores momentos para el disfrute fan, con extraordinarias recreaciones del rodaje de los videoclips de 'Beat it' y 'Thriller', y a partir de ahí, Joseph ya no tiene nada que hacer. Su personaje se vuelve lastimero y el de Michael renace, como el monarca que todos conocemos y como el ser humano bondadoso y generoso que por momentos fue, y que el filme sobreexplota de forma flagrante. Cuando ya no los necesita en absoluto, o mejor dicho cuando ya son una carga para él, Jacko vuelve a salir de gira con sus hermanos para solaz de su padre, que había firmado un contrato publicitario millonario con Pepsi. Grabando el anuncio de la bebida es cuando ocurre otro episodio clave en la vida del cantante, pero del que no se muestran las consecuencias. Una chispa cayó en su pelo, sufrió gravísimas quemaduras que requirieron semanas de recuperación hospitalaria, y en la película se ve a un doctor recetándole opiáceos para el dolor. Per pasa como un detalle casi inadvertido cuando en realidad ese instante fue la firma de su sentencia de muerte . A nivel de historiografía musical hay aciertos como el de hacer un guiño a su rivalidad con Prince o señalar que fue Michael quien eliminó el veto a los artistas negros en la MTV, y también fallos como la falta de explicaciones sobre el abandono del sello que lo descubrió, Motown. Pero en cualquier caso, el metraje deja claro que de no haber sido por la ambición enfermiza de Joseph, los cinco Jacksons se hubieran quedado en diamantes en bruto y nunca hubieran entrado en los libros de historia. Y sin embargo, la renuncia a profundizar en las secuelas de ese trato inhumano deja un enfoque biográfico hueco, porque aquello no generó únicamente las inseguridades y excentricidades que muestra el guion, como su falta de autoestima por su físico, la total ausencia de habilidades sociales con los niños de su edad o su obsesión por las mascotas como sustitutos. Tuvo efectos devastadores. De ahí que el final, ubicado temporalmente en 1988 con un concierto apoteósico de la gira 'Bad' (también muy bien recreado, con Jennifer Batten a la guitarra) en el que se presenta a Michael como un ave fenix liberado de sus demonios y dispuesto a alcanzar sus propios sueños, sea una doble mentira. La primera es que la historia no acaba ahí, no puede acabar ahí si esperábamos que este proyecto fuese el gran biopic que la historia fílmica del pop merecía. La segunda es que no estaba ni mucho menos liberado. Estaba completamente destruido, y no tardaríamos en verlo.

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