Faro de Vigo
En 1972 Bernardo Bertolucci estrenó El último tango en París con Marlon Brando y Maria Schneider. La actriz tenía entonces 19 años y su coprotagonista 48. El filme iba de eso, de una relación entre edades desiguales, pero durante el rodaje se llevaron a cabo algunas escenas que en un inicio no se reflejaban en el guion. Una violación, entre otras. Nadie se hizo responsable, ella tuvo una compensación miserable por su trabajo y el trauma marcó su vida. No es un caso aislado cosa «de tiempos pasados». En 2013 las francesas Adèle Exarchopoulos y Léa Seydoux fueron obligadas a repetir una y otra vez escenas de sexo muy explícitas por orden de su director en La vida de Adèle. Tres años después estallaba en Hollywood el Me Too, movimiento iniciado en 2006 por la afroamericana Tarana Burke, en el que se destaparon los abusos que durante años aguantaron las actrices. En España salieron casos más tarde y, según las profesionales del mundillo, aún hay una larga lista sin publicar.
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