ABC
En Sevilla, el mes de abril tiene nombre de transformación. Hay ciudades que celebran sus fiestas y luego está Sevilla, que en un lapso mínimo de tiempo es capaz de cambiar completamente de decorado, piel y ritmo, reinventándose a sí misma, pasando del recogimiento de su Semana Santa al estallido más sensorial de la Feria, en lo que supone una transición emocional de lo más vertiginosa. Es lo más parecido a un milagro que se produce cada primavera, dado que la Feria permite desordenar lo que la Semana Santa había ordenado, introduciendo color donde había sobriedad y excesos donde había contención. Se trata de un cambio de estado colectivo que solo Sevilla parece comprender. En la ciudad, donde hace poco... Ver Más
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