ABC
Alcalá la Real, es una ciudad del sur de la provincia de Jaén, con una situación estratégica, ya que se encuentra a 50 kilómetros de Granada, 80 de Jaén y 110 de Córdoba. Su ubicación fue aprovechada para construir la impresionante Fortaleza de la Mota, que se convirtió en llave, guarda y defensa de los reinos de Castilla . La majestuosa Fortaleza de la Mota es una antigua ciudad amurallada que se erige sobre la cima de un cerro y se puede contemplar desde la distancia al ir acercándose a Alcalá la Real. Un sitio que no pueden dejar de visitar los amantes de la historia y del patrimonio. Esta obra monumental está situada a 1.033 metros sobre el nivel del mar, y en ella se entremezcla el estilo militar con el cotidiano, así como lo musulmán con lo cristiano . Sus muros han sido testigos de una de las rebeliones de los muladíes contra el Califato de Córdoba, de los enfrentamientos entre los almorávides y los reyes de Taifas, de los ataques bereberes norteafricanos y tras numerosas luchas entre musulmanes y cristianos, finalmente pasó a ser uno de los principales puestos fronterizos del Reino de Castilla . Es un espacio en el que poder descubrir la vida y las costumbres de un recinto amurallado de la Baja Edad Media, que a lo largo de los siglos XI y XVI configuró el límite entre el Reino de Granada y los de Castilla. Es posible hacer un viaje al pasado, una vez se accede al recinto exterior, formado por las defensas de la medina, cerrado por una amplia cerca que incluía varios arrabales, entre ellos el llamado «Arrabal Viejo», el mejor conservado de todos. Su trazado original, corresponde a los siglos XI y XII y, actualmente, quedan en pie muy escasos restos de muralla. Está revestida de muros de mampostería y aunque se cree que inicialmente fue construida con tapial y argamasa, no ha podido ser confirmado. La Puerta de las Lanzas da vía libre a esta fortificación, desembocando en la calle principal, conocida como Las Entrepuertas, en la que se encontraban talleres y comercios del antiguo barrio del Albaicín. Algo más adelante está la Puerta de la Imagen, de arquitectura islámica, que da paso a las ruinas de las antiguas carnicerías y muestra el escudo de la ciudad con su simbólica llave, que escenifica el papel de Alcalá la Real como guardiana del reino. La Mota responde al modelo de construcción de las ciudades fortalezas andalusíes que contaban con tres recintos. Para pasar al segundo, denominado la alcazaba o recinto interior, hay que atravesar la Puerta del Peso de la Harina, lugar donde se pesaba y cobraban aranceles por la harina a los comerciantes. La Plaza Baja era donde se hallaban las viviendas, así como las tabernas de la época (que almacenaban el vino en grandes tinajas) y donde se instalaban los mercados medievales. Este era el recinto más protegido y contaba con numerosas puertas, aunque ya sólo se conservan algunas. El último de los tres recintos estaba reservado al alcázar, ubicado en la parte más elevada, con forma triangular o trapezoidal, y allí se encontraban la torre del Homenaje, la torre de la Campana y la torre Mocha. Para acceder al interior se hacía a través de una puerta bajo la torre del Homenaje. Dentro de la Fortaleza de la Mota también se conserva la Iglesia Mayor Abacial , construida sobre otro templo anterior de corte gótico y cuyas obras se iniciaron en 1530. Es también un edificio imponente y consta de tres partes diferenciadas, pertenecientes a diferentes épocas. La primera parte fue proyectada por Martín de Bolívar y está sustentada en cuatro pilares interiores que, junto a los contrafuertes exteriores, sostienen las bóvedas de crucería estrellada. Es de estilo gótico e influencias del plateresco. La segunda parte corresponde al cuerpo de la iglesia y se trata de una sola nave con bóveda rebajada de ladrillo decorada con frescos de la familia Raxis. La tercera parte corresponde a la cabecera y vuelve a la arquitectura de tres naves. Pasear por La Mota es dar una vuelta por el pasado e incluso se puede ver una red de galerías subterráneas que discurren por todo el cerro y que fueron utilizadas para la conquista de la ciudad accediendo a los pozos que la abastecían de agua. Del mismo modo, se pueden contemplar los distintos aljibes con los que se suministraba a la población: unos, excavados en la roca que captaban agua flitrada y otros, de obra que almacenaban el agua de los pozos y de la lluvia.
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