Collector
Migración: ‘neoclasismo’ | Collector
Migración: ‘neoclasismo’
Ultima Hora Mallorca

Migración: ‘neoclasismo’

La gestión de la migración está influyendo de forma cada vez más clara en la formación del voto ciudadano, no solo en Mallorca, sino en el conjunto de España y de Europa. Las propuestas más restrictivas suelen proceder de partidos situados en la derecha y la extrema derecha, mientras que una mayor permisividad se asocia a la izquierda y la extrema izquierda. Las formaciones de centro, especialmente cuando gobiernan, tienden a posiciones más pragmáticas: gestionar la realidad es muy distinto a simplificarla desde la oposición.En este contexto ha aumentado la sensibilidad social ante la regularización aprobada por decretazo por el Gobierno de Sánchez, al margen del consenso europeo y, lo más criticable, del Congreso, sede de la soberanía popular. A ello se suma el debate generado por el acuerdo de investidura en Extremadura entre PP y Vox, que establece priorizar determinadas ayudas a quienes acrediten mayor tiempo de residencia.Conviene subrayar que en dicho acuerdo no se habla en ningún caso ni de tener ‘ocho apellidos españoles’ ni de orígenes étnicos. De hecho, muchos migrantes comparten apellidos con los extremeños de toda la vida, en una tierra de conquistadores de la que partieron numerosos flujos migratorios hacia América –como en Mallorca–. Dicho esto, no puede obviarse que establecer criterios objetivos –como el tiempo de residencia o de cotización– puede resultar razonable a la hora de asignar recursos públicos limitados. Dar cierta prioridad a quienes llevan más tiempo residiendo y contribuyendo fiscalmente puede entenderse como una medida orientada a afrontar uno de los grandes retos de Europa: reducir el efecto llamada de la inmigración irregular y favorecer una migración ordenada, legal y compatible con el estado de bienestar, evitando además las pérdidas de vidas humanas y el negocio de las mafias que se benefician de estas situaciones.Llama también la atención que dirigentes asociados a la internacional socialista, reunidos recientemente bajo el lema de la defensa de la democracia, eviten condenar con claridad regímenes autoritarios como los de Venezuela, Cuba, Irán o China. Muchos flujos migratorios hacia Europa proceden precisamente de países donde la ausencia de libertades es estructural. La existencia de sistemas democráticos reales en esos Estados reduciría, sin duda, esa presión migratoria.Más allá de estas incoherencias, preocupa especialmente el tono clasista que aflora en los argumentos de buena parte de dirigentes socialistas y de otras formaciones de izquierdas al defender la regularización. Preguntarse quién realizará «los trabajos que nadie quiere hacer» si no se adoptan estas medidas implica asumir que los migrantes deben quedar relegados, casi de forma natural, a las tareas peor remuneradas y con menor reconocimiento social. Difícilmente puede considerarse este el mejor argumento para defender una política migratoria justa.Existen numerosos ejemplos de migrantes que comenzaron en empleos precarios y que, con el tiempo, se convirtieron en emprendedores, crearon empleo y contribuyen activamente al sistema pagando impuestos. Reducir su papel a mano de obra para trabajos ingratos es injusto y falso.La respuesta estructural al fenómeno migratorio está estrechamente ligada a nuestra pirámide poblacional: la base joven es reducida y la estructura tiende a lo regresivo. Dado que la natalidad de la población autóctona no cubre las necesidades del mercado laboral, y sin perjuicio de la necesaria reducción de la inmigración irregular, resulta imprescindible apostar por una migración legal, basada en la formación, la integración y el emprendimiento, con criterios claros y exigentes, incluyendo mecanismos que limiten el acceso a quienes presenten un mayor riesgo de incurrir en conductas delictivas. El ‘papeles para todos’ actual es un despropósito.

Go to News Site