Ultima Hora Mallorca
Llevamos mucho tiempo leyendo, con profusión de argumentos y datos, que la ultraderecha de Vox ejerce una influencia nefasta sobre la derecha del PP, que está perdiendo la chaveta, se hace un lío, se desquicia farfullando mentecateces, como cuando el líder Feijóo, ya con el cerebro chamuscado, mientras su partido lamentaba la derrota del ultra Orbán, calificó al presidente Sánchez de Orbán del sur, como si en plena arremetida contra el tirano corrupto se le hubiesen quebrado los isquiotibiales ideológicos, y confundiera al fascistoide Orbán con Maduro, por ejemplo. Que se le fue la olla, y ya no sabe dónde tiene la izquierda y dónde la derecha. Culpa de Vox, se dice, que les está abduciendo y ejerce una influencia irresistible. Un fenómeno que no es sólo de Extremadura y de España, porque también escuchamos a diario, es el gran tema, que la brutal fuerza gravitatoria de la extrema derecha está sacando de su órbita a todas las derechas, en Europa y en el mundo, como si fuese una invasión de alienígenas mucho más adelantados tecnológicamente. Así pues, de cualquier gilipollez de la derecha tiene la culpa la ultraderecha, que les come el coco y es una mala influencia. No estoy seguro, la verdad, y cuanto más me lo repiten centenares de analistas, más turbio me parece. Por los críticos literarios, que llevan toda la vida discutiendo quién influye a quién, y si un escritor de fuste, además de influenciar a sus sucesores, influencia también a sus antecesores («Cada escritor crea a sus propio precursores», dijo Borges), sabemos que esto de las influencias, buenas o malas, es muy complejo, terreno escabroso lleno de equívocos entre influidos e influyentes, que sólo psicólogos y, claro está, críticos literarios, gustan de frecuentar. Para mí, es la derecha la que influye y excita a la ultraderecha, y no al revés. Quizá Vox influya en el PP, pero es el PP el que pretende abducir a Vox. Incorporarlos de nuevo, pues de ahí salieron. Sin el viejo Partido Republicano, no existiría Trump. Y sólo Feijóo tuvo agallas de decir que la regularización de inmigrantes es inhumana e injusta. Los ultras no llegan a tanto. No lo necesitan. Sí, muy escabroso, eso de las influencias.
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