ABC
'Yo siempre a veces' tiene mucho de la experiencia personal de Marta Bassols y Marta Loza , amigas desde hace años y creadoras de la serie producida por Los Javis, y algo de todas las mujeres que se fueron sumando al proyecto. Querían contar una «maternidad más real» , y para ello necesitaban un crisol de experiencias, de anécdotas, que fueron ficcionando. «No queríamos desmitificar la maternidad sino al contrario, ensalzarla, contarla de una forma bonita (...) La maternidad no te cubre de un halo de bondad específica», cuentan las creadoras de la serie de Movistar Plus+, que se estrena este jueves. Protagonizada por Ana Boga, que debuta como actriz profesional, la serie sigue a una joven en la treintena que, en un arrebato, de fiesta, se queda embarazada, y habla de las necesidades, de las renuncias, de las crisis y las alegrías que experimenta como madre mientras busca su nuevo lugar en el mundo pero mantiene «su deseo, su forma de equivocarse, de vivir, de aferrarse a sus placeres y todas esas problemáticas que no se quitan solo por tener un bebé». Laura falla, una y otra vez. Tropieza con una piedra, contra un muro. Se decepciona, se rebela. Pierde el trabajo, se enfada con amigos. Va y vuelve con el padre del niño, con sus padres. «El problema no es que se haya quedado embarazada ni que este chico la haya dejado, sino que la sociedad y el capitalismo se lo ponen muy duro. El problema es que es imposible acceder a una vivienda digna, que los sueldos son precarios, que las ciudades están gentrificadas y no están hechas para ser habitables, sino para ser atracciones turísticas. Existe un panorama social aciago y es muy difícil vivir», reivindica Loza, que empezó a desarrollar el proyecto porque quería ser madre pero le daba miedo la precariedad . Para Bassols, que fue la primera del grupo en maternar, era fundamental «hablar de que los cuidados sostienen el mundo y deberían estar de moda, porque sin ellos nos habríamos extinguido como especie. Cuidar es sexy». En 'Yo siempre a veces' muchos intentan cuidar a la protagonista, también ella misma, pero termina topándose con el sistema, que se le resiste. Para el personaje interpretado por Ana Boga es menos sexy, sin embargo, salir a un concierto y que el niño se ponga malo, dejar al bebé con el padre y no tener un sacaleches, tener que pivotar entre la casa de sus padres, el vestidor de la de sus amigas o ver cómo estas se drogan en los mismos sitios por los que terminará gateando su hijo. «Ser la primera en ser madre a veces es difícil. No es lo mismo cuando tienes 40, que la mayoría de tu entorno ya ha pasado por maternidades, separaciones, o incluso lo han intentado y no lo han conseguido. Pero en la treintena, cuando eres la primera, todavía hay unas dinámicas en las que no se entiende muy bien lo que implica maternar», explica Loza, que asegura que, aunque en el objetivo de ventas de la serie pusieron en broma que esta aumentaría la natalidad, querían mostrar «las luces y sombras» del proceso. Ser madre sola es difícil. Igual que explicar que prefieres quedarte abrazando al bebé, con fiebre, en vez de irte de rave, que una hora más fuera es una menos de sueño, que si bebes, no puedes dar el pecho. Hay momentos terribles, pero la vida sigue. «Se puede ser madre e ir de fiesta. La maternidad no es el final de la vida», insiste la creadora. Coindice Bassols, para quien el desafío no es solo para las madres sino para su entorno: «Todo el mundo se tiene que adaptar y le hemos dado el derecho a que se equivoque y lo aprenda a hacer mejor». Y vaya si se equivoca la protagonista. Pero sigue, hasta que levanta cabeza y ve la luz al final del túnel. Lejos, quizás, pero cerca de su bebé. Ahí todo cobra sentido.
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