ABC
El mundo del deporte está convulsionado, como el resto de las actividades del planeta, con las repercusiones de la guerra y el cierre del estrecho de Ormuz. Y dado que las inversiones de Arabia Saudí en los últimos años han sido desmesuradas en el patrocinio de grandes eventos, todos ellos se encuentran ahora mismo en entredicho. Su buque estrella es el LIV Golf: su liga propia con superestrellas fichadas a golpe de talonario, que se acaba de celebrar en Ciudad de México y que se vio revolucionado por las amenazas de cierre . Finalmente, el torneo se celebró sin problema y fue todo un éxito de público y deportivo. Por lo que respecta al golf español no pudieron ir mejor las cosas, con un podio íntegramente íberico en el que Jon Rahm ocupó el puesto mas alto . El vizcaíno, cumpliendo un compromiso previo con ABC, no tuvo reparos en abrirse a este medio y hablar con total sinceridad tanto de su situacion personal como de la liga que comanda. ¿Cómo lleva la incertidumbre de los últimos días? No le presto atención en absoluto. El otro día me empezaron a llegar mensajes al respecto y apagué el teléfono. Hasta que los rectores de esto no me digan nada concreto no voy a perder el tiempo pensando en ello. Yo tengo un contrato firmado y aquí todo el mundo cobra su sueldo. No veo motivos para preocuparse. Lo que yo tengo que hacer es jugar al golf. Pero usted es capitán y copropietario de un equipo, la situación le debe de afectar un poco más que a los demás. Bueno, eso de propietario… Los grandes dueños de cada equipo siguen siendo la liga y el PIF (fondo de inversión saudí). Así que ellos son los que mandan, entre comillas. Lo que sí me da más responsabilidad es la capitanía de Legion XIII, aunque ahí tengo la suerte de contar con Tyrrell Hatton que es un jugador muy veterano, que se hizo pro bastante antes de que yo, y es casi como tener dos capitanes. ¿En qué consiste realmente su función? Casi todo es aconsejar a los compañeros más jóvenes, más en cosas del día a día y de fuera del campo que del juego en sí. Porque aquí, llegado a cierto nivel físicamente, poco les puedo decir para ser mejores; ya saben lo que tienen que hacer y les dejo libertad. ¿El ser capitán-jugador, como sucede en otros deportes, no le distrae en su propio juego? No, no, para nada. Para nada. Yo juego mi vuelta y siempre estoy muy abierto a atender a cualquiera que me pida consejos. Lo he hecho antes de estar aquí y siempre lo haré. He tenido la suerte de tener a muchos que me han ayudado y creo que es mi deber seguir esa tradición. Los murmullos de cierre sorprenden justo cuando la liga ha presentado novedades como la ampliación de los torneos a cuatro rondas, la consecución de puntos del ránking mundial o la creación de equipos nacionales. ¿Cómo analiza esos cambios? Son todos muy positivos y cada vez nos hacen más fuertes. Por lo que respecta a las cuatro jornadas, es evidente que como competidor cuantos más días juegues estarás más en forma; lo de sumar en la lista global es fundamental para tener acceso a los torneos principales y medirte siempre a los mejores golfistas. Y lo de los ser referentes por países también es importante para tener más apoyos nacionales, una identidad propia. Sin embargo, Sergio García se le ha adelantado y ha sido él quien ha formado un equipo español, los Fireballs. ¿Se ha planteado hacer un segundo cuadro nacional a su mando? Está claro que ser todos del mismo lugar le da mucho carácter al equipo y cuando vas a jugar un torneo a Australia, por ejemplo, todo el público local va a estar detrás de ellos. El único problema que tenemos en España es que ya me gustaría que tuviésemos suficientes golfistas para tener dos combinaciones y eso, hasta cierto punto, te limita. ¿Pero no se siente un poco desplazado en cuanto al apoyo popular? En absoluto. Mi idea siempre fue que teniendo ya Sergio un equipo español, el mío debía tener una identidad diferente. Y sabiendo que yo también voy a tener un mínimo de gente que me apoya, intentar aprovechar eso. Yo siempre me he sentido muy querido en España y por eso me encanta jugar allí siempre que puedo. Hablando de jugar en casa, ahora mismo participa en la parada del LIV en Valderrama y en el Open de España. ¿Podría ampliarse ese número en el futuro? Son cosas diferentes. El Open siempre lo he jugado y, aunque pertenece al Circuito Europeo y ahora mismo estamos negociando mi pertenencia después de la sanción que me impusieron, no veo ningún inconveniente en que todo se solucione para regresar en octubre. Y con referencia al LIV, dependemos de dónde organicen las pruebas. De momento estamos en Valderrama y se habla de ir rotando también a Madrid o a Bilbao, pero todavía no hay nada claro sobre esto. ¿Qué supondría para usted jugar por primera vez como profesional en su propia ciudad? Sería un sueño y yo he presionado todo lo que he podido, pero está fuera de mi alcance decidirlo. El campo idóneo sería el público de Meaztegui, pero necesitaría unas reformas que la Diputación no quiere hacer hasta que le aseguren la celebración y el LIV no quiere anunciarlo hasta que no esté el recorrido adaptado. Se tienen que poner de acuerdo entre ellos. Volviendo a lo meramente competitivo, este pasado fin de semana firmó en Chapultepec su segundo titulo de la temporada. Después de un Masters, en el que las cosas no salieron como esperaba, ¿cómo hizo para readaptarse a la normalidad? Pues afrontando cada semana como un nuevo reto. El golf es lo mismo, ¿no? Al final, la gran diferencia entre el LIV y el resto de los torneos es que hay mucha menos gente compitiendo, las horas de entrenamiento y las zonas de práctica están mucho más libres, de lunes a miércoles no hay seguidores, no hay público... En realidad todo es mucho más tranquilo, pero el resto es lo mismo; al final, el golf es golf. Sabía que estaba jugando bien y, de hecho, en los seis torneos que llevo disputados, cinco han sido muy bueno y uno horroroso . Esto ultimo claro que me preocupa, pero jugando como en Mexico soy optimista de cara al resto de la temporada. Y en cuanto a su preparación, ¿ha cambiado el hecho de que ahora los viajes sean por todo el mundo, con respecto a cuando estaba en el PGA Tour? A mí siempre me ha gustado viajar, lo importante es fijarse un calendario y saber cuándo hay que descansar un poco más. Es clave disfrutar de unos días libres para recuperar, porque hay veces que después de un vuelo largo estás un poco perdido al día siguiente. De todas formas, lo que más ha cambiado mi forma de organizar mi día a día es la familia. Claro, ese es un factor que a menudo pasa desapercibido cuando se ve a los deportistas profesionales desde fuera. ¿Cómo se apaña? Pues lo mejor que puedo. Como digo, cuando vuelvo a casa después de un viaje tengo que adaptarme al horario y a los entrenamientos y, además, descansar. Y eso no es fácil teniendo a tres niños pequeños en casa. Me encanta pasar tiempo con ellos, soy muy familiar. También será crucial verle feliz en casa. Despues de ganar en Hong Kong el mes pasado, después de casi dos temporadas, y este domingo en Chapultepec ¿qué es lo que sintió? En los dos casos fue un alivio total. Estuve comedido en la celebración porque supuso más quitarme un peso de encima que la euforia de la felicidad por haber ganado, la verdad. Lo necesitaba. Según comentó entonces, ha empezado a ver los frutos del intenso trabajo técnico que hizo en el invierno. ¿Ya ha solucionado los problemas que tenía? Bueno, esa es la idea, son cosas que hay que seguir trabajando siempre porque a lo largo de la campaña hay altibajos con épocas en las que sale todo bien y otras que no. Lo importante es que los bajones sean cada vez menos bajones. Esta semana en México le trataron de maravilla, como si fuera un jugador local. Y en apenas dos meses volverá a España como un ídolo de masas. ¿Cree que al reencontrarse con el éxito habrá reforzado la moral de sus seguidores? No, no ha hecho falta reforzar nada. La suerte del público español es que es muy leal a sus jugadores o sus colores, pase lo que pase. Es como con los equipos de fútbol, que el apoyo está siempre ahí. Yo lo he visto, por ejemplo, en San Mamés cuando la intensidad del apoyo es el mismo, estén para clasificarse en la Champions o jugando mal. Yo siempre me he sentido muy apoyado, tanto cuando gané mis tres Open como cuando el año pasado me quedó a punto de hacerlo en Valderrama. Con las modificaciones que ha habido con los puntos del ránking, ahora ya puede planificar sus temporadas a más largo plazo, para poder incluir competiciones clave como la Ryder de 2027 y los Juegos Olímpicos del 28. ¿Los tiene ya en mente? En absoluto. Trabajo de año en año, los objetivos del 27 los prepararé en noviembre y diciembre y así sucesivamente. Aunque no cabe duda de que estos cambios ayudan muchísimo. Ahora, por lo menos tengo la opción de volver a ser olímpico. Así se podrá quitar la espinita que tiene clavada en ese torneo, pues se perdió Tokio por el COVID y en París se le escapó el oro a última hora. ¿Qué significaría ganar una medalla en los Juegos de Los Ángeles? Sería un sueño, siempre lo he dicho. Tanto en la competición individual como la de mixtos, aunque todavía no sé cómo se jugará ni si dará tiempo a competir en las dos. Habrá que ver el calendario. De todas formas, yo el torneo olímpico lo plantearía de otra manera; creo que sería mucho más bonito hacerlo por parejas, como en el Zúrich del PGA Tour. Poder jugar junto a un amigo por tu país y ganar sería increíble. Me gusta mucho el modelo del tenis, pero no sé si nos daría tiempo para hacer las dos, la verdad. Nos centraremos entonces en los objetivos más inmediatos, ¿cuáles son en este momento? Pues, ¿qué cree que voy a decir? Seguir ganando cada semana en la que participo, por supuesto, y a ver si puedo conseguir meterme en la pelea otra vez en uno de los tres 'majors' que quedan. Y luego, ganar el Open de España otra vez, a ver si puedo llegar a cuatro, y volver a ser el primero en la temporada del LIV, tanto individual como con mi equipo. Mis objetivos no cambian mucho en ese sentido. Eso es lo que está en su mano como jugador. Y, con respecto al orden mundial del golf, ¿cree que se llegará a un acuerdo de una vez para que acabe esta guerra entre circuitos? Va a ser imposible que los tres circuitos se pongan de acuerdo y que podamos jugar donde queramos, que es lo que debería ser. Ahora que estamos dentro del sistema del ranking mundial como un tour más no veo diferencia con lo que había antes; o sea que no entiendo que no podamos jugar donde queramos si somos miembros y nos lo hemos merecido. Lo ideal sería tener una superliga que nos diera opción de jugar de 20 o 25 torneos por todo el planeta con los mejores golfistas, del estilo al tenis o la Fórmula 1. Yo creo que siguen teniendo la oportunidad de hacerlo, pero no lo veo muy factible.
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