El Plural
El presidente de la Junta de Andalucía se ha borrado de la Feria de Sevilla. En plena precampaña, el presidente andaluz ha trasladado su agenda a Madrid, donde en una entrevista con Susana Griso ha vuelto a sacar su lado más humano y ha reconocido que ha llamado "personalmente" a Morante, tras ser corneado en el recto por un toro el pasado lunes; después de publicar esta confesión en redes sociales, al presidente se le ha llenado el cajón de comentarios de usuarios preguntándole si también llamó a las mujeres con cáncer de mama. Como sea, la realidad es que en una jornada donde la oposición ha copado la portada política del Real, el presidente andaluz, cuya campaña está girando en sí mismo, ha decidido ausentarse. Moreno ha aprendido la lección. Tras la gira andaluza que protagonizó en Semana Santa, donde hizo un sobreesfuerzo por estar en prácticamente todas las provincias andaluzas para presenciar sus respectivas celebraciones en esta semana, y por supuesto ser retransmitido por Canal Sur y extensos carruseles en sus redes sociales, al presidente andaluz no solo le llovieron las críticas sino que fue denunciado ante la Junta Electoral por utilizar medios institucionales para hacer campaña política. No solo la utilización de Canal Sur fue puesta en entredicho por la oposición, que elevó este asunto ante dicho organismo, sino que los propios perfiles sociales de la Junta de Andalucía amplificaron sus mensajes. Una Junta Electoral, por cierto, que ha multado al consejero de Sanidad, Antonio Sanz, por un motivo similar. Mientras que el popular milita en no tensar la cuerda, evitar que la ciudadanía siquiera "sepa" que hay elecciones (el Centra advierte de casi un 50% de abstención en los comicios), la realidad está siendo la contraria. Moreno está teniendo que lidiar con una agenda mediática que, pese a haber previsto milimétricamente algunos acontecimientos, como librarse del inicio del juicio por el caso PP de Almería, están perjudicando sus mensajes de moderación y estabilidad. En la comunidad vecina, Extremadura, su presidenta, María Guardiola, más de Moreno que de Ayuso, sellaba un pacto con la extrema derecha que compra el marco político de los de Abascal, un futuro que Moreno advierte que quiere evitar. Y en ese baile, entre el miedo a criticar a Vox para no perder electorado, que en muchos casos son 'primos hermanos', y entre ser "excesivamente tibio" con cuestiones como la migración, donde Vox pesca en aguas revueltas, Moreno no termina de encontrar su hueco. El presidente andaluz tampoco deja claro su mensaje. Mientras advierte que todo depende de "15.000 votos", avisa de que si todos los partidos políticos aumentan tan solo un escaño la mayoría absoluta está más que perdida, algo que más que despertar la ilusión del votante conservador alienta a las izquierdas. En plena precampaña, la Feria de Sevilla se convierte en un activo electoral más. Igual que lo fue la Semana Santa. La comunicación política no descansa y cada partido hace acto de presencia lo mejor que puede y sabe...
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