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Un grupo de nueve alumnos de periodismo de la Universidad de Navarra ha decidido poner el foco sobre una herida reciente de la historia de España con un documental que da voz a la 'tercera generación' de víctimas de ETA: sus nietos. El proyecto, nacido como un Trabajo de Fin de Grado (TFG), busca combatir el desconocimiento sobre el terrorismo que impera entre los más jóvenes y contar las historias que han marcado a tantas familias desde una perspectiva más cercana a la generación Z. Los protagonistas del documental son Teresa Prieto, nieta de José Luis Prieto, teniente coronel del ejército asesinado en 1981; Beatriz Iruretagoyena Toca, nieta de Alberto Toca Echeverría, director de la mutua Asepeyo Prevención, asesinado en 1982; y Jesús Ulayar, nieto de Jesús Ulayar Liciaga, exalcalde de Etxarri Aranatz asesinado en 1979. Ellos, que no habían nacido cuando ocurrieron los atentados, narran en primera persona el impacto que la violencia ha tenido en sus vidas y en el seno de sus familias. La idea surgió de una inquietud compartida por los estudiantes, la mayoría navarros. "Teníamos esa mosca detrás de la oreja de preguntarnos por qué hay un desconocimiento general sobre este tema, sobre todo entre los más jóvenes", explica Leire Sanz, directora del documental. Querían hablar de algo local y cercano. "De esa manera llegamos a la idea definitiva, que era hablar sobre los nietos de víctimas de ETA, que es más o menos la generación más cercana a nosotros, la generación Z", añade la entrevistadora y coguionista, Aitana Quindimil. El camino no ha sido fácil. Encontrar testimonios fue uno de los mayores retos. "Cuesta encontrar gente que quiera hablar, nietos que se atrevan a salir y contar su historia, porque es una cosa muy difícil de contar", relata la productora, Carolina Olivar del Burgo. El proceso fue "muy costoso", aunque contaron con la ayuda de contactos familiares para poder sacarlo adelante. El objetivo era claro: "reflejar cómo era esa realidad de que podía ser cualquier persona víctima de ETA", mostrando perfiles diversos y huyendo de una narrativa monótona. El equipo, formado también por Sergio Durán, Monserrat Oaés, María Jiménez, Santiago Millán y María López, se sumergió en un intenso proceso de documentación que incluyó visitas al Centro Memorial de Vitoria, lectura de libros y encuentros con asociaciones de víctimas. A los desafíos narrativos se sumaron los técnicos, propios de un proyecto académico, que solventaron con la ayuda de exgraduados en comunicación audiovisual. El proyecto adquirió una nueva dimensión al conseguir el apoyo de la Fundación Miguel Ángel Blanco y del Ayuntamiento de Madrid para su presentación en la capital. "Cuando empezamos a ver en la lista de asistencia nombres de personas más relevantes, familias de víctimas, dijimos, 'jo, estamos haciendo algo importante'", recuerda Sanz. La sorpresa mayúscula llegó minutos antes del estreno: "Cuando estamos a 10 minutos de estrenar y vemos que por la puerta del auditorio aparece la reina Letizia, pues ahí ya dijimos, 'bueno, hemos hecho algo ahora, ahora sí que hemos hecho algo'", cuenta la directora sobre la visita inesperada de la monarca, que se saltó el protocolo para asistir. Para Carolina Olivar, el documental tiene un significado personal muy profundo. Su propio abuelo fue perseguido y sufrió tres intentos de asesinato por parte de ETA. "Él siempre me ha dicho que tuvo mucha suerte, y otros no tuvieron la misma", comenta. Ver el proyecto finalizado es, para su familia, "un homenaje súper superbonito". "Siempre me lo ha dicho, que está superorgulloso de mí, y para mí eso es lo más importante", confiesa emocionada. Al estreno en Madrid acudió "un poco de todo y, sorprendentemente, había bastante gente joven", el público al que principalmente se dirigen. También asistieron "muchos nietos de víctimas, muchos familiares supervivientes de diferentes atentados", lo que convirtió el acto en un "homenaje muy emotivo". Los protagonistas, por su parte, sintieron que al visibilizar sus historias estaban devolviendo a sus abuelos "un poco de lo que se merecían". Ahora, el equipo busca dar la mayor difusión posible al documental. La próxima parada será el 28 de mayo en Pamplona, en el Civivox Iturrama, en un acto que incluirá una mesa redonda con los protagonistas. Mientras, siguen buscando una plataforma que permita que el relato de esta 'tercera generación' llegue a la gran audiencia y cumpla su objetivo: que la memoria no se pierda.
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