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Treinta y seis horas después del incendio que arrasó con más de la mitad de la flota de autobuses urbanos de Burgos, la ciudad vive sumida en el caos de la movilidad. El balance del incendio es desolador: un 52% del transporte urbano está afectado, con solo 36 de los 75 vehículos operativos. Esto ha provocado la suspensión de seis líneas (7, 9, 10, 15, 20 y 23) y la duplicación de los tiempos de espera en el resto, generando desconcierto entre los viajeros. Los usuarios del transporte público se están armando de paciencia ante la nueva situación. Muchos viajeros han mostrado su desconocimiento sobre las nuevas frecuencias y las líneas suspendidas. Una usuaria ha explicado que, al estar suprimida la línea 7, la que más utiliza, su única opción ha sido "ir hasta Plaza España en la 4, y el resto caminar". Otra pasajera, que necesitaba ir al hospital, esperaba en la parada sin saber los nuevos horarios: "no tengo ni idea cómo van, porque tengo que subir al hospital ni los horarios que llevan ahora ni nada. Estoy aquí un poco en espera". El caso más llamativo es el de un burgalés que se ha enterado en la misma parada de que la línea 7 estaba suspendida, lo que ha provocado un retraso en su rutina diaria. "Se me le hizo tarde a la niña para traerla a La Salle. Yo cojo el 7 en el supermercado, por allá, en el G3, y se me hizo tarde, es un lío", ha lamentado. El incendio también ha afectado de lleno a los 250 trabajadores del servicio. Ante la drástica reducción de autobuses operativos, el Ayuntamiento está buscando soluciones para el personal. Marcos Citores, secretario general de la Federación de Servicios a la Ciudadanía de Comisiones Obreras, ha explicado que los conductores se están adaptando a las nuevas medidas. Citores ha detallado que se está "recolocando al personal que está en el día a día que le tocaría conducir con otras actividades o como refuerzos". Una de estas nuevas labores es la de informar a los ciudadanos en las propias paradas. "Hay compañeros y compañeras de autobuses urbanos que están en las paradas de autobuses, por ejemplo, pues dando información, diciendo, oye, mira, esta línea se ha suspendido, esta trae otra frecuencia", ha señalado. Mientras tanto, la policía científica continúa investigando las causas del fuego. La principal hipótesis de la Policía Nacional es que el origen estuvo en uno de los autobuses de gas. El jefe de bomberos de Burgos, Miguel Ángel Extremo, ha admitido que la antigüedad de la nave, de 59 años, y su "falta de compartimentación" pudieron favorecer la rápida propagación de las llamas. El Ayuntamiento de Burgos ya busca alternativas para reponer la flota. La alcaldesa ha contactado con ciudades vecinas como Santander, Valladolid y Madrid. El alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, ha confirmado la cesión de un vehículo, con la posibilidad de un segundo, siempre que no altere el servicio en su ciudad: "Posibilitamos el que al menos haya un vehículo que se pueda ofrecer a la ciudad de Burgos, con posibilidades de que pudieran ser 2". Como medida preventiva, los trabajadores de las oficinas de la nave incendiada han sido trasladados por la presencia de fibrocemento. Cinco de ellos han sido reubicados en el edificio de brigadas y otros tres en el área de relaciones laborales.
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