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Ni correr ni mirarle a los ojos: un experto te dice cómo debes actuar si te ataca un perro | Collector
Ni correr ni mirarle a los ojos: un experto te dice cómo debes actuar si te ataca un perro
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Ni correr ni mirarle a los ojos: un experto te dice cómo debes actuar si te ataca un perro

El grave suceso protagonizado por un perro que ha atacado a una niña de 20 meses en Toledo ha vuelto a poner el foco sobre los perros potencialmente peligrosos (PPP). Luis Rodríguez, responsable del área de animales de compañía del Colegio de Veterinarios de Toledo, explica que esta categoría incluye oficialmente a ocho razas y sus cruces, además de cualquier can a partir de 25 o 30 kilos con mandíbulas potentes. La normativa exige que estos animales vayan por la calle con correas de menos de metro y medio y siempre con bozal para prevenir ataques, ya que sus mordeduras pueden provocar “daños muy importantes”. Según Rodríguez, la agresividad canina se puede controlar con ayuda profesional, pero es un rasgo que permanece. “Un perro agresivo va a ser siempre agresivo”, afirma de manera contundente. El manejo de esta conducta se basa en modificarla a través de refuerzo positivo y en evitar castigos físicos que aumentan el estrés y el peligro. Es clave “evitar exponer al perro a situaciones que le puedan generar miedo”, ya que esto puede ser el detonante de una reacción violenta. El experto subraya la responsabilidad de los dueños y recuerda que, aunque en su clínica trata a muchos PPP con un “carácter maravilloso”, el riesgo siempre está presente. “Con que solo una vez en su vida ese perro, por alguna circunstancia, muerda o ataque... puede producir unos daños muy importantes”, advierte. Esta potencia justifica la prevención y el control estricto, incluso si el perro nunca ha mostrado agresividad. En algunos ataques, la mandíbula puede quedarse trabada, impidiendo que el animal suelte a su presa. Si una persona se encuentra con un perro suelto con actitud amenazante, la primera norma es permanecer inmóvil y con los brazos pegados al cuerpo. Es fundamental “no mirarle nunca directamente”, ya que en el lenguaje canino esto se interpreta como un desafío. Tampoco se debe gesticular, gritar ni correr, pues esto puede aumentar la agresividad del animal. “No corras, porque el perro va a correr más que tú”, aconseja Rodríguez. Para protegerse en un ataque inminente, se recomienda interponer algún objeto entre el cuerpo y el animal. Una mochila, un bolso, un jersey o una bicicleta pueden servir como escudo para evitar que el perro alcance zonas vulnerables como la cabeza y el cuello. El objetivo es que el animal muerda el objeto interpuesto en lugar de a la persona. Tras una mordedura de perro, la actuación inmediata es clave, ya que “las mordeduras de los perros y de los gatos, en su gran mayoría, se van a infectar siempre” por las bacterias presentes en su boca. El primer paso consiste en realizar un lavado inmediato con suero fisiológico o antisépticos y detener el sangrado, si existe, presionando con una gasa limpia. Es imprescindible acudir de forma inmediata a un centro médico para que valoren las heridas y continúen con la limpieza, sobre todo si son profundas o el sangrado es abundante. Además, se debe identificar al animal para verificar su cartilla sanitaria y comprobar que tiene la vacuna de la rabia en regla.

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