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La enfermedad silenciosa que te cambia la vida: así se combate la sudoración excesiva
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La enfermedad silenciosa que te cambia la vida: así se combate la sudoración excesiva

La hiperhidrosis es una condición médica definida por una sudoración excesiva e incontrolable que, aunque a menudo subestimada, tiene un profundo impacto en la vida de quienes la padecen. Afecta a cerca de un 3% de la población, según explica el doctor Rafael Serena, de Serena Clinic, en el programa “Herrera en COPE Cataluña”. El especialista la describe como una “enfermedad silenciosa”, ya que muchas personas no hablan de ella por vergüenza y tratan de ocultarla, lo que agrava sus consecuencias psicológicas y sociales. Aunque la mayoría de los afectados son conscientes de su problema, no siempre es el caso, especialmente entre los más jóvenes, que pueden normalizar una sudoración anormalmente alta durante la adolescencia. El impacto de la hiperhidrosis va mucho más allá de una simple incomodidad física, llegando a ser altamente incapacitante. El doctor Serena ha compartido casos extremos que ilustran esta realidad, como el de una profesora que, debido a la hiperhidrosis plantar, “no me aguanto de pie” y necesita apoyarse constantemente en la mesa para dar clase. Otro ejemplo es el de los comerciales que deben “dar la mano 25 veces cada día” con la angustiante sensación de tenerla “como si tuviera la mano dentro de un cubo de agua”. Esta situación lleva a que muchas personas limiten su vida social y laboral, llegando incluso a cambiar de trabajo para evitar el contacto con el público, como un joven que trabajaba en paquetería y prefería no interactuar con la gente. Las consecuencias psicológicas son tan severas que el aislamiento se convierte en una estrategia de supervivencia. “Hay gente que prefiere pasar por retraída o antipática que mostrar su problema”, afirma Serena. El cambio tras un tratamiento exitoso es revelador. El doctor recuerda el testimonio de una madre sobre su hija: “A mi hija le ha cambiado la vida 2 cosas. Una, que la mano ya no le suda, ya no tiene este problema. Dice, pero otra, es que es otra persona, es decir, es más social, tiene más amigos, ríe”. Este tipo de experiencias demuestran que solucionar la hiperhidrosis no solo elimina un síntoma físico, sino que puede transformar por completo el bienestar emocional y la calidad de vida de una persona. La línea entre una sudoración normal y la hiperhidrosis puede ser difusa. Si bien es normal sudar con el calor o al hacer deporte, la clave para identificar la patología es cuando esta incomoda en la vida cotidiana, laboral o social. El doctor Serena señala que, aunque existen escalas para medir su severidad, la percepción del paciente es fundamental. Las consultas suelen originarse por situaciones concretas que perturban la normalidad: “Oiga, yo no puedo dar la mano a nadie”, “cuando escribo mojo el papel” o “tengo que escribir con un pañuelo en la mano”. Cuando la sudoración llega a estos extremos, es una clara señal de que se debe buscar una solución profesional. La hiperhidrosis puede manifestarse de forma generalizada (en todo el cuerpo) o, más comúnmente, focalizada en áreas específicas. Las zonas más habituales son las axilas (axilar), las manos (palmar) y los pies (plantar), y a menudo estas localizaciones están conectadas. Por ejemplo, la hiperhidrosis palmar suele ir acompañada de la plantar. El doctor Serena distingue entre la hiperhidrosis primaria o esencial, que no tiene una causa aparente y suele ser focalizada, y la secundaria, que puede ser un síntoma de otra condición, como un tumor, o una reacción a factores como la comida picante o la ansiedad, presentándose de forma más global. La severidad de la condición puede alcanzar niveles realmente extremos y visualmente impactantes. “He tenido pacientes aquí delante mío que me han enseñado una mano goteando, como un grifo abierto”, explica el doctor Serena para ilustrar la crudeza del problema. Además de las zonas más comunes, otras áreas como la espalda, la zona lumbar, la cabeza o la cara también pueden verse afectadas. Hay personas que se quejan de tener “el pelo siempre mojado”. En definitiva, el diagnóstico es claro: “es hiperhidrosis cuando te incomoda hacer una vida diaria normal, laboral o social”. Afortunadamente, existen varios tipos de soluciones para combatir la hiperhidrosis. Los primeros pasos suelen incluir el uso de antitranspirantes con cloruro de aluminio. Cuando estos no son suficientes, se puede recurrir a la iontoforesis (un tratamiento con corrientes eléctricas) o a la medicación oral. Sin embargo, el doctor Serena destaca que “quizá el que se está poniendo más encima de la mesa es el tratamiento de toxina botulínica”. Estas infiltraciones, conocidas popularmente por su nombre comercial Bótox, representan un tratamiento “rápido, seguro y muy eficaz” que está ganando terreno por sus excelentes resultados. La toxina botulínica es un fármaco que actúa como un interruptor que desconecta la glándula sudorípara. El doctor aclara una duda común: el sudor no se acumula en otro lugar, simplemente “no se produce”. Es un fármaco totalmente seguro en las dosis utilizadas para este fin. Para los casos más severos o aquellos que no responden a la toxina, existe una opción quirúrgica llamada simpatectomía. Los pacientes suelen acudir a la clínica en los meses de abril y mayo, anticipándose al calor del verano, que es uno de los principales potenciadores de la sudoración, junto a la ansiedad o las comidas picantes. Generalmente, el tratamiento se repite una vez al año. Con casi 30 años de experiencia aplicando este tratamiento, el doctor Serena ha observado un efecto a largo plazo muy positivo. Muchos pacientes, después de someterse a varias sesiones anuales, experimentan una disminución significativa de la hiperhidrosis, e incluso en algunos casos “les desaparece”. Este resultado, que en un principio se podría atribuir a la edad, la experiencia ha demostrado que es un efecto real del tratamiento continuado. El alivio es tal que la percepción de los pacientes es unánime: “es un tratamiento muy satisfactorio” que les permite recuperar la normalidad y la confianza perdidas.

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