La Nación
El mensaje que recibió Costa Rica el 22 de abril de 1991 sigue vigente: sin preparación, el próximo terremoto volverá a poner en evidencia nuestras debilidades. El caos en la respuesta inicial al sismo de 7,7 grados demostró que la preparación no puede ser reactiva, sino constante, técnica y basada en evidencia científica
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