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El mensaje de esperanza de León XIV a los presos: "Una auténtica justicia no busca tanto castigar, sino sobre todo ayudar a reconstruir la vida" | Collector
El mensaje de esperanza de León XIV a los presos:
Cope Zaragoza

El mensaje de esperanza de León XIV a los presos: "Una auténtica justicia no busca tanto castigar, sino sobre todo ayudar a reconstruir la vida"

“Nadie está excluido del amor de Dios”. Es el mensaje que ha trasladado León XIV a los presos de la ciudad de Bata, en Guinea Ecuatorial, donde el Papa ha recordado que cada individuo, independientemente de su historia, “sigue siendo valioso a los ojos del Señor”. Ante internos, autoridades penitenciarias y personal religioso, el Pontífice ha subrayado que esta certeza se basa en el testimonio de Jesucristo, quien “nos amó hasta el extremo”, incluso en medio de la injusticia y el sufrimiento. Para León XIV, este amor demuestra que siempre existe la posibilidad de transformación, incluso en “el corazón más endurecido”. El obispo de Roma también ha puesto el foco en el papel de la justicia en la sociedad, señalando que no debe limitarse al castigo. “Una auténtica justicia no busca tanto castigar, sino sobre todo ayudar a reconstruir la vida”, ha asegurado. En este sentido, ha destacado que tanto las víctimas como los culpables necesitan procesos de sanación, al igual que las comunidades afectadas por el delito. El Papa ha insistido en que “no hay justicia sin reconciliación”, calificando este proceso como un “gran trabajo” que debe implicar no solo a las instituciones penitenciarias, sino a toda la sociedad. En este sentido, ha enfatizado que la cárcel puede ser un espacio donde comience este camino, pero que su éxito depende también del compromiso externo para prevenir y reparar las heridas de la injusticia. Durante su intervención, ha valorado el esfuerzo de quienes trabajan en el centro penitenciario, agradeciendo al director, a los agentes y al capellán su labor diaria, y señalando que su servicio “es fundamental cuando conjuga seguridad, respeto y humanidad”. Uno de los momentos más destacados del discurso ha tenido lugar cuando el Pontífice ha hecho alusión directamente a los internos sobre el sentido del tiempo en prisión. León XIV reconoce que puede ser vivido como “un lugar de soledad y desolación”, pero también como una oportunidad. “Este tiempo puede convertirse en un tiempo de reflexión, de reconciliación y de crecimiento personal”, ha puntualizado. En esa línea, ha defendido la importancia de garantizar condiciones dignas dentro de las cárceles, incluyendo el acceso al estudio y al trabajo. “La vida no sólo se define por los errores cometidos”, señala, recordando que estos suelen ser fruto de circunstancias complejas. Por ello, ha recalcado en que “siempre es posible volver a levantarse, aprender y convertirse en una persona nueva”. Al final de su mensaje, el Papa ha transmitido un mensaje de cercanía emocional: “No están solos. Sus familias los aman y los esperan”, ha expresado, agregando que incluso quienes se sientan abandonados pueden confiar en que “Dios nunca los abandonará”. En este punto, León XIV ha invitado a los presentes a no perder la esperanza: “No permitan que el pasado les robe la esperanza en el futuro. Cada día puede ser un nuevo comienzo”.

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