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La plaga de conejos que invade Madrid: más grandes, más crías y en zonas urbanas | Collector
La plaga de conejos que invade Madrid: más grandes, más crías y en zonas urbanas
Cope Zaragoza

La plaga de conejos que invade Madrid: más grandes, más crías y en zonas urbanas

La presencia de conejos en rotondas, carreteras y zonas verdes del norte y sureste de Madrid se está convirtiendo en una imagen cada vez más frecuente. Esta superpoblación está causando estragos en la agricultura de varias comunidades autónomas, con especial incidencia en Madrid, donde el año pasado resultaron dañadas más de 14.000 hectáreas y en lo que va de 2026 ya se suman otras 1.400. El presidente de ASAJA en Madrid, Francisco García Navarrete, califica la situación de “desmadre total”, afirmando que “este año hay muchísimos más conejos”. El problema no es solo el aumento en el número de ejemplares, sino también un cambio en su fisionomía: son animales más grandes, más resistentes y con más crías por camada. Su presencia ya no se limita al campo. Vecinos de barrios de la periferia de Madrid, como Miguel, relatan cómo se encuentran con “familias de conejos que están por la zona, y bueno, incluso se ven las madrigueras”. Este vecino del este de la capital cuenta que incluso encontraron “a un conejo en el jardín de su urbanización”. Para analizar este fenómeno, el programa ‘La Tarde’ de COPE ha contado con la participación de José María Santiago, doctor en biología, consultor e investigador. Según el experto, la proliferación se debe a una combinación de factores: un invierno benigno, lluvias abundantes que han aumentado la vegetación y, sobre todo, la falta de depredadores naturales. Además, al acercarse a entornos humanizados, “se encuentran más protegidos de los pocos depredadores que tienen, entonces, si se van acostumbrando, pues van proliferando”. Los agricultores han notado que los conejos son más grandes y tienen más crías, un hecho que Santiago confirma tiene una explicación biológica. “Las condiciones ambientales son adecuadas en años como este. Entonces, crecen más, están más gordos y al estar más grandes también son capaces de producir más crías”, explica. El biólogo detalla que “una hembra más grande puede producir camadas más grandes” y tener de 3 a 5 camadas al año en temporadas favorables. La capacidad reproductiva de estos animales es muy elevada. La gestación dura unos 30 días y, tras el destete de los gazapos, las hembras pueden volver a criar, enlazando hasta tres camadas consecutivas. Además, un conejo puede ser sexualmente activo a los cuatro meses de edad, por lo que “es posible que se reproduzca ese mismo año”. La población alcanza su pico máximo a finales de mayo y principios de junio, tras el inicio de la reproducción en febrero. José María Santiago aclara que, aunque se puede hablar de plaga de modo puntual, el término más preciso es “superpoblación”. Una densidad normal sería de unos 50 conejos por kilómetro cuadrado, pero actualmente se están encontrando densidades de “hasta 200 y más” en muchísimos sitios. Esta alta densidad es lo que les empuja a “expandirse y buscar nuevos territorios”, llegando así a los límites de las ciudades, donde aprenden a convivir con las personas al no ser cazados. En cuanto al riesgo para la salud pública, el experto asegura que es “mínimo”. Las principales enfermedades que padecen, como la mixomatosis o la neumonía hemorrágica vírica, no afectan al ser humano. Aunque pueden ser reservorio de la leishmaniasis, “no se han detectado un aumento significativo de casos en en humanos” en zonas con alta incidencia en conejos. Ante esta problemática, los agricultores reclaman medidas urgentes. Francisco García Navarrete, de ASAJA Madrid, expone su principal petición: “Lo que estamos solicitando es son permisos extraordinarios para poder cazar durante todo el año, durante toda la semana, con escopeta, ya sea mediante escopeta o mediante captura con hurón”. José María Santiago coincide en que la caza con escopeta y con hurón son los dos sistemas “selectivos más eficaces”. Sin embargo, considera que ampliar la caza con escopeta a todos los días de la semana puede ser “un poquito extremo” por las molestias a otra fauna. En cambio, sí ve factible activar otros mecanismos como la captura con hurón fuera de los días hábiles, ya que es una técnica silenciosa y muy puntual que permite controlar la población de forma más humanitaria.

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