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"La subida de la gasolina va a provocar que las estaciones de servicio de carretera sufran una caída de ventas, porque habrá días en los que haya gente que elija no coger el coche por el precio" | Collector
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"La subida de la gasolina va a provocar que las estaciones de servicio de carretera sufran una caída de ventas, porque habrá días en los que haya gente que elija no coger el coche por el precio"

La escalada de tensión en Oriente Medio, con el conflicto en Irán como telón de fondo, ya tiene un impacto directo en el bolsillo de los españoles. En apenas unas semanas, los precios del combustible se disparan: el gasóleo sube cerca de un 25% y la gasolina alrededor de un 15%. Un aumento que muchos conductores notan de inmediato cada vez que acuden a repostar. Esta subida no llega sola. La inflación energética se suma a un encarecimiento generalizado de la vida, desde la electricidad hasta la cesta de la compra. El resultado es un escenario de incertidumbre en el que llenar el depósito cuesta unos 12 euros más que hace poco, situando el litro en muchas estaciones por encima de 1,80 euros. En este contexto, el presidente de la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES), Javier de Antonio, lanza una advertencia clara en La Linterna, con Ángel Expósito: “La subida de la gasolina va a provocar que las estaciones de servicio de carretera sufran una caída de ventas, porque habrá días en los que haya gente que elija no coger el coche por el precio”, señala. La explicación es sencilla. Cuando el combustible se encarece, las familias ajustan su gasto. “Se está notando una restricción, pequeña de momento, pero real”, explica el experto. Aunque el coche sigue siendo necesario en muchos casos, especialmente en zonas sin alternativas de transporte, los desplazamientos prescindibles empiezan a reducirse. Uno de los grandes problemas para el sector es la volatilidad. Según detalla De Antonio, los precios cambian prácticamente a diario: “Para mañana hay otra subida de unos 4 o 5 céntimos”, advierte. Las estaciones de servicio trabajan con márgenes ajustados y una rotación de producto muy rápida, de apenas tres días. Esto dificulta cualquier planificación: “Compramos combustible día a día y es muy difícil prever dónde puede estar el final del asunto”, reconoce. Esta situación también explica por qué las bajadas tardan más en reflejarse en el surtidor. “Es muy complicado que el precio baje de manera inmediata sin perjudicar a las estaciones”, añade. El impacto no será igual en todo el país. Las estaciones ubicadas en carretera son las más vulnerables, ya que dependen en gran medida de los desplazamientos de ocio o viajes largos. “Puede que sufran una caída de ventas”, insiste De Antonio. En cambio, en zonas rurales o donde el coche es imprescindible, el consumo se mantiene más estable, aunque con ajustes. Aun así, el encarecimiento general obliga a las familias a priorizar gastos: “Uno de comer no puede dejar, pero sí puede reducir otros desplazamientos”, explica. La subida del combustible no solo afecta a los conductores. Tiene un efecto en cadena sobre toda la economía. El transporte por carretera, clave en España, encarece productos y servicios, lo que termina repercutiendo en el consumidor final. Además, el contexto internacional añade incertidumbre. El estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo mundial, sigue siendo un punto crítico. Cualquier tensión en la zona impacta directamente en los precios globales. La gran pregunta es cuánto durará esta situación. Según el presidente de CEEES, todo depende de la evolución del conflicto. “En cuanto se normalice la situación y se estabilicen las cotizaciones, en unos cuatro o cinco días se podría empezar a ver una bajada”, apunta. Sin embargo, advierte de que cualquier ruptura de tregua puede provocar nuevas subidas inmediatas, como ya ha ocurrido recientemente. Con el verano a la vuelta de la esquina, el encarecimiento del combustible añade presión a las familias que planean vacaciones. Viajar en coche será más caro, y muchos podrían replantearse sus desplazamientos. Mientras tanto, el sector de las estaciones de servicio observa con preocupación la evolución de los precios. La advertencia es clara: si la tendencia continúa, habrá menos coches en carretera y, en consecuencia, menos ventas. Una situación que refleja cómo un conflicto a miles de kilómetros puede cambiar, de forma directa, los hábitos cotidianos de millones de personas en España.

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