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El día de la envidia | Collector
El día de la envidia
Ultima Hora Mallorca

El día de la envidia

Lo más fácil en un día como hoy –en el que las calles se llenan de altares laicos cuando no profanos llenos de libros a los que deberás honrar– es echarle en cara a Proust que si no escribo es por su culpa. O que por su culpa me he convertido en un triste hombre de principios que nunca termina de escribir lo que empieza. Me sincero cada 23 de abril y es el único día que me atrevo a proclamar que la envidia me corroe. En días como hoy, mientras voy por las calles en que los libros se ponen sus mejores galas y silban al paso de la gente, soy claro y me dejo de medias tintas. Honrarás a quienes te dieron a probar el fruto de la ciencia del bien y del mal, que eso es lo que son los libros, y envidiarás (o admirarás, que en este caso se acepta como sinónimo) a quienes los han escrito. Honrarás a Farenheit 451 y envidiarás a Ray Bradbury; honrarás los libros que leíste hace muchos años pero envidiarás a quienes tras escribirlos te inocularon ese veneno que te ha impedido olvidarlos; honrarás y harás tuyas las historias que contienen los libros que hayas leído desde el anterior Sant Jordi (también los de esta última semana) y envidiarás a quienes los han escrito. Los libros son contagiosos y te llevan por extraños caminos. Lo sabe Alonso Quijano, que enloqueció y se creyó don Quijote. Y lo sabe Emma Bovary, confundida con las protagonistas de novelas que leía. Vigiladme hoy para que no me dé por reventar paredes en alguna esquina de la Palma antigua. El responsable, si eso ocurre, será Jaume Oliver, autor del último libro que he leído, ese de los caballos de hierro que sirven para asaltar ciudades. A él responsabilizo de cualquier destrozo urbano. Y claro, hoy es día para envidiar a Gustavo Faverón por Vivir abajo. Y a Luna Miguel por esa historia en la que Lolita de Nabokov desaparece de las bibliotecas. Que el diablo de los libros os lleve este Sant Jordi.

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