Cope Zaragoza
El juicio por el boleto de la Primitiva premiado con 4,7 millones de euros en A Coruña en 2012 ha quedado este miércoles visto para sentencia. En la última sesión, el principal acusado, el lotero Manuel Reija, ha usado su derecho a la última palabra para defender su inocencia. “No soy perfecto, cometo errores, tengo defectos", ha asegurado ante el tribunal. Tembloroso y con un papel en la mano, ha leído un mensaje con referencia a su familia de loteros: "Seguramente mis padres me dirían, estate tranquilo, Manolo. Se han equivocado de persona, esa persona tan vil y maliciosa no puede ser tú”. Ha concluido afirmando que tiene la conciencia tranquila y que cree que “esa persona de la que hablan no soy yo”. La Fiscalía mantiene su petición de seis años de prisión para Manuel Reija por un presunto delito de estafa o, alternativamente, de apropiación indebida. Para su hermano, Miguel Reija, que en el momento de los hechos era delegado provincial de Loterías, solicita la misma pena por un supuesto delito de blanqueo de capitales, tras retirar la acusación de encubrimiento al estar prescrita. La defensa de Manuel Reija, ejercida por el abogado Jesús Veiga Sánchez, ha solicitado la absolución, poniendo en duda los informes policiales y las conclusiones de la investigación. El letrado ha hablado de “carencias” y ha apuntado a una posible manipulación de los registros de comprobación de boletos, por lo que considera que “no existen elementos de certeza” para una condena. Además, ha recordado que el supuesto dueño del boleto, José Luis Alonso, un jugador habitual ya fallecido, “no es de los reclamantes del expediente de hallazgo en el año 2013”. El abogado ha insistido en que su cliente desistió del delito desde el principio. “Desde el minuto número 1, don Manuel Reija se ha reconocido como no legítimo propietario del boleto de lotería”, ha señalado Veiga Sánchez. De forma subsidiaria, ha pedido una condena con la atenuante de dilaciones indebidas para que el lotero no ingrese en prisión y la pena quede en inhabilitación, lo que supondría “la desaparición de su medio de vida”. Por su parte, la defensa de Miguel Reija, que ha declinado hacer uso de su derecho a la última palabra, ha pedido la absolución total al sostener que el juicio “no es un debate moral” y que no se ha demostrado su culpabilidad. La Abogacía del Estado, en representación de Loterías y Apuestas del Estado, también ha expresado sus “ciertas dudas” sobre la identidad del legítimo propietario, argumentando que se necesita una “certidumbre notable” antes de abonar los 4,7 millones de euros del premio. Frente a las dudas de la defensa, los investigadores de la Policía Nacional declararon durante el juicio que tenían la “certeza absoluta” de que Manuel Reija había comprobado los boletos con el apostante delante y no se los encontró estando solo. La investigación concluyó que el dueño era José Luis Alonso, fallecido en 2014. Los hechos se remontan al 30 de junio de 2012, cuando se selló el boleto ganador en una administración de A Coruña, que fue comprobado dos días después en el despacho de San Agustín regentado por Reija.
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