La Opinión de Murcia
El majestuoso segundo largometraje de la cineasta alemana Mascha Schilinski, Premio del Jurado en el pasado festival de Cannes, se mueve en un equilibrio perfecto entre imagen, sonido y palabra. En él, las tres cosas son igual de importantes. Y, tal y como verbaliza una de las voces en 'off' de la película, las tres son más importantes que la acción. "Siempre se dice que cuentan las acciones. Que una persona es lo que hace. Pero no me lo creo", afirma en 'off' uno de los múltiples personajes femeninos de esta historia (¿o en realidad son todos el mismo?). Y ahí están la clave de 'El sonido de la caída' y lo que la convierte en una película tan estimulante y, a día de hoy, a contracorriente.
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