El Comercio
El poeta Dante Alighieri, en su libro “La Divina Comedia,” reservó uno de los últimos círculos y fosas de su infierno para los corruptos, el mayor castigo. En nuestro país, al igual que en la Florencia de 1300, la corrupción y la violencia proliferan. Más de diez años después de que empezara el escándalo de Odebrecht, aún no podemos librarnos de ellas.
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