Cope Zaragoza
El gran eclipse solar total que se podrá observar en España el próximo 12 de agosto tiene una fecha clave previa: el 30 de abril. Así lo ha explicado el físico de la Universidad Pública de Navarra (UPNA), Joaquín Sevilla, quien ha detallado la importancia de realizar un “ensayo” en los próximos días para garantizar una correcta visualización del fenómeno astronómico. Este ensayo permitirá a los aficionados comprobar si la ubicación elegida está libre de obstáculos que puedan impedir la visión. Antes de cualquier otra consideración, Joaquín Sevilla ha querido dejar clara una advertencia fundamental: la seguridad ocular. “Si hay una idea que tiene que quedar clara es que para mirar al sol hay que llevar una protección adecuada”, ha subrayado. Esto implica el uso de gafas certificadas que cumplan con la norma ISO correspondiente, y nunca gafas de sol convencionales. El físico ha recordado que, aunque el sol esté parcialmente oculto, el riesgo persiste. En Pamplona, por ejemplo, la ocultación será del 99%, pero ese mínimo fragmento visible es suficiente para causar daños irreversibles. “Una miajilla de sol que quede te quema la retina y te hace una quemadura, como fijes la vista un tiempo”, ha sentenciado Sevilla. El Gobierno de Navarra y el Museo de la Universidad de Navarra han anunciado que pondrán a disposición de los ciudadanos miles de estas gafas protectoras. La particularidad de este eclipse es que ocurrirá muy cerca del horizonte, justo antes del anochecer, a unos 15 grados de altura. Joaquín Sevilla ofrece un truco sencillo para visualizar esta medida: “Tú estiras el brazo, cierras el puño, y si pones la base en el horizonte, pues en la parte alta es donde va a estar el sol”. Esta baja altitud hace que cualquier árbol, edificio o monte pueda tapar el espectáculo. Aquí es donde entra en juego el ensayo del 30 de abril. Según ha explicado el físico, la posición del sol en el horizonte en esa fecha será exactamente la misma que el día del eclipse. Esto se debe a la simetría del movimiento de la Tierra: desde el solsticio de verano, el 21 de junio, hasta el 12 de agosto hay 52 días, el mismo número de días que si contamos hacia atrás desde el solsticio hasta el 30 de abril. Por tanto, observar la puesta de sol en esa fecha permitirá “asegurar exactamente el lugar donde vas a verlo”. La línea de totalidad del 100% cruzará España pasando por ciudades como Oviedo, Burgos, Soria y Castellón, donde la duración del fenómeno será mayor. Para quienes no quieran organizar la observación por su cuenta, habrá eventos organizados en diferentes localidades, como en Lerín, donde se ofrecerán explicaciones y material para disfrutar del eclipse de forma segura. A pesar de la precisión milimétrica con la que la astronomía puede predecir estos eventos, Sevilla ha recordado que siempre existe un factor incontrolable: la meteorología. “No sabemos dónde va a haber una nube”, ha comentado, reconociendo que puede ser una “puñeta” que una nube pasajera arruine la experiencia tras meses de preparación. Sin embargo, el físico le da la vuelta y encuentra en ello un “elemento poético”. “Está bien que no lo sepamos todo, que nos quede hueco para lo impredecible, aunque lo impredecible no sea lo más agradable en ese momento”, ha reflexionado Sevilla. Esta incertidumbre añade una capa de emoción al evento, donde la suerte también juega su papel. Por si fuera poco, la noche del 12 de agosto ofrecerá un doble espectáculo celestial. Al producirse el eclipse en fase de luna nueva, el cielo estará especialmente oscuro, creando las condiciones idóneas para la observación de las Perseidas. Esto significa que, tras el eclipse, los espectadores podrán disfrutar de una de las lluvias de estrellas más famosas del año, lejos de la contaminación lumínica de las ciudades.
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