La Jornada
No hay que ser muy perspicaz para ver cómo la derecha entreguista ha pasado de pedir la intervención armada de las fuerzas imperiales en nuestro país, a la acción directa, ilegal e inconstitucional, además de traidora a la patria, al permitir –¿o invitar?– a efectivos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) a que operen en conjunto con las fuerzas de seguridad de Chihuahua. Su gobernadora, Maru Campos, y el PAN en su totalidad tienen mucho que explicar.
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