Agencia Andina
Una investigación arqueológica peruano-polaca en el Castillo de Huarmey, un centro ceremonial-administrativo y necrópolis de élite del Imperio Wari (600-1050 d. C.), revela que el perro sin pelo peruano no era tratado necesariamente como una mascota, sino que desempeñaba diversos roles sociales y económicos, y los restos encontrados allí ofrecen valiosas perspectivas sobre los sistemas de manejo animal en las antiguas culturas preíncas peruanas.
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