Cope Zaragoza
El presidente de la Mancomunidad de la Ribera, Fernando Ferrer, ha abordado la persistente lucha contra el incivismo en la comarca. Comportamientos como dejar basura fuera de los contenedores, no llamar para recoger voluminosos o abandonar residuos en la vía pública, como ramas, sillones o sanitarios, complican enormemente las labores de limpieza y suponen un desafío constante. Ferrer lamenta que, tras siete años de campañas de concienciación y refuerzos en los servicios, el problema persista. "Sigue habiendo muchas personas que no avisan a la mancomunidad para recoger gruesos", afirma, y añade que, aunque los avisos han mejorado, "no son suficientes". Critica también la facilidad con la que se arrojan al suelo colillas, botellas y vasos en momentos de ocio. En relación con la reciente celebración del Día del Ángel, Ferrer ha respondido a las declaraciones de Olga Chueca, quien apuntó a una supuesta falta de contenedores. El presidente de la Mancomunidad ha calificado de "poco sensato ni oportuno" que se animara a los jóvenes a congregarse en Santa Quitería, un pinar junto a la mayor central eléctrica de Tudela, por el elevado riesgo de incendio. Ferrer ha defendido la elección de los Sotos de los Tetones como lugar de celebración, una decisión que contó con el consenso de los jóvenes, Medio Ambiente y Policía Foral. Ha destacado la actitud "muy positiva" de los chavales, quienes "se comprometieron a meter todo en contenedores", y ha confirmado su presencia en la zona durante seis días para supervisar la situación. Sobre la gestión de los residuos, Ferrer es claro: "No es un problema de falta de contenedores, es un problema de orden". Asegura que había más contenedores que otros años y que la zona se limpió por completo en solo dos horas y media el martes por la mañana, una vez que los operarios reorganizaron los residuos que los jóvenes habían depositado sin compactar. Para atajar el problema de la suciedad, Fernando Ferrer plantea dos únicas vías. "O empiezas a multar de manera regular y habitual, claro está, o hay que poner más dinero al servicio de limpieza", ha sentenciado. Según el presidente, la falta de civismo solo se puede suplir con un mayor coste económico: "Si no somos cívicos, habrá que tener más gente trabajando para que Tudela esté limpia". Otro de los frentes abiertos es el de los grafitis, cuya limpieza supone un coste anual de entre 30.000 y 40.000 euros para la mancomunidad. Ferrer ha señalado la frustración que genera este problema, ya que "pintas un grafiti y aparece uno al día siguiente", describiendo los muros como "lienzos" para los vándalos en lugar de mobiliario urbano. Como nota positiva, la Mancomunidad ha reforzado su servicio de recogida de ropa con la instalación de 55 nuevos contenedores, financiados a través de una subvención europea. Esta ampliación eleva el número total de puntos de recogida de 38 a 57, distribuidos por toda la comarca para facilitar su uso a los ciudadanos. Este aumento de contenedores ya ha provocado un incremento en la demanda del servicio. Actualmente, se recogen semanalmente unos 750 kilos de ropa. La gestión corre a cargo de Traperos de Emaús, que recoge los textiles, los selecciona en sus instalaciones de Pamplona y les da una segunda vida, ya sea a través de la venta o transformándolos en otros productos. Finalmente, Ferrer, en su faceta de concejal de Archivo, ha destacado la exposición sobre música que acoge el Palacio Marqués de San Adrián. En ella se ha dado a conocer que el compositor de la música de "El novio de la muerte" fue el tudelano José Antonio Sainz. Además, ha adelantado que se está trabajando con la escuela de jotas para organizar un concierto y recuperar jotas antiguas encontradas en el archivo.
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