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Los floristas catalanes estallan en Sant Jordi: "El intrusismo nos arrebata 15 millones de euros" | Collector
Los floristas catalanes estallan en Sant Jordi:
Cope Zaragoza

Los floristas catalanes estallan en Sant Jordi: "El intrusismo nos arrebata 15 millones de euros"

La Diada de Sant Jordi ha llegado, llenando las calles de ciudades y pueblos de Cataluña de cultura, libros y rosas. En este contexto de celebración, el Gremi de Floristes de Catalunya ha anunciado una previsión de ventas que se sitúa en la línea de años anteriores, con una entrada de siete millones de rosas en la región. De estas, se espera que el sector profesional venda entre cuatro y cinco millones. Sin embargo, la jornada no está exenta de tensiones. El presidente del gremio, Joan Guillén, ha alzado la voz en el programa “Herrera en COPE Cataluña” para denunciar el grave problema de intrusismo profesional que, año tras año, empaña la festividad y genera cuantiosas pérdidas económicas para el sector. Una de las buenas noticias para los consumidores es que el precio de las rosas se mantendrá estable. A pesar del aumento de costes como el carburante y las tablas salariales en países productores como Colombia, Guillén ha asegurado en su entrevista con José Miguel Cruz que el impacto en el cliente final será mínimo. “La repercusión en el precio es mínima”, ha afirmado. Según sus cálculos, aunque se podría haber esperado un incremento del 5%, la subida final para el comprador apenas alcanzará un 3%, una cifra que, en sus palabras, “vamos, no será ni se nota”. De este modo, el valor añadido de las creaciones florales y la calidad profesional no se verán penalizados por un aumento significativo de precios. El principal campo de batalla para los floristas durante Sant Jordi es la lucha contra la venta no profesional. El presidente del gremio ha puesto cifras a esta lacra, que afecta tanto a las floristerías como a las entidades sin ánimo de lucro que participan legalmente en la jornada. Según Guillén, el intrusismo provoca unas pérdidas millonarias. “Esto representa en toda Cataluña unos 15 millones de euros que se escapan de lo que sería el sector profesional y el tercer sector”, ha lamentado. Esta situación deriva en una “reducción de ventas” muy significativa para los profesionales en el día más importante del año para ellos. Guillén ha dirigido sus críticas hacia los ayuntamientos, a los que acusa de confundir “lo que es popular con el populismo”. Reclama que se establezca “una raya” que limite la proliferación de paradas no profesionales que inundan las calles. En su opinión, esta permisividad devalúa la fiesta y perjudica a quienes trabajan todo el año para ofrecer un producto y un servicio de calidad. Por ello, insiste en la necesidad de una mayor regulación para frenar un fenómeno que amenaza la sostenibilidad del sector y la esencia de la propia celebración. Preservar la imagen de Sant Jordi es una de las máximas prioridades para el Gremi de Floristes. Guillén ha destacado la creciente “proyección internacional” de la fiesta y la importancia de cuidar la imagen que se exporta. Ha puesto como ejemplo a seguir el modelo de la “superilla” de Barcelona, donde conviven paradas profesionales de libros y rosas, creando una estampa de calidad que es la que aparece en los medios de comunicación. “Esta es la imagen de Sant Jordi que tenemos que preservar”, ha sentenciado, contrastándola con la de la “rosa embosada que no sirve absolutamente para nada” que se puede encontrar en puestos no regulados. El peso económico del 23 de abril es abrumador para cualquier floristería. Joan Guillén ha detallado que este único día puede suponer entre un 10% y un 15% de la facturación anual total de un establecimiento. La cifra es aún más elocuente si se habla exclusivamente de rosas: entre el 50% y el 60% de todas las rosas del año se venden en esta jornada. Estos datos explican la determinación del sector por “preservarlo y a buscar la qualitat”, defendiendo un modelo de negocio basado en el trabajo profesional y el valor añadido frente a la competencia desleal. Finalmente, el presidente del gremio ha concluido su intervención haciendo un llamamiento a la colaboración con los ayuntamientos. Les ha instado a que se dediquen a potenciar “la parte estética, la parte profesional y la parte cualitativa” de la Diada. El objetivo es claro: que la explosión de cultura y flores que caracteriza a Sant Jordi sea un reflejo de la excelencia y el trabajo bien hecho, y no un mercado descontrolado donde la calidad y el esfuerzo de todo un sector queden diluidos por el populismo y la venta indiscriminada.

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