La Opinión de Murcia
Las grandes fallas tectónicas son capaces de hurtar los gases al magma y frenar su rápido ascenso impidiendo una erupción. Eso, al menos, es lo que habría ocurrido en la isla de São Jorge, en Azores, hace ya cuatro años, después de sufrir una erupción fallida que, sin embargo, se saldó con al menos un año de intensa sismicidad. El hallazgo, que ha sido posible gracias a la contribución de investigadores canarios del CSIC, ha abierto la puerta a reconsiderar la interpretación de las señales preeruptivas, incluida la sismicidad. Unas lecciones que también se pueden implementar en Canarias, pese a no contar con este tipo de estructuras tectónicas.
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