COPE
Un total de trece sociedades médicas recomiendan evitar la exposición a las pantallas en niños de entre 0 y 6 años. Esta es la principal conclusión de un compendio de pruebas que han consensuado todas las sociedades científicas españolas especializadas en menores y que ha sido presentado ante la Comisión de Justicia del Congreso de los Diputados. La pediatra y responsable del grupo de trabajo, María Angustias Salmerón, ha explicado en 'Mediodía COPE' con Pilar García de la Granja las claves de este documento, que busca abordar el uso excesivo de las pantallas como un problema de salud pública. El documento, que recoge hasta 70 evidencias científicas, advierte de los riesgos que el uso temprano de pantallas puede tener sobre la salud y el desarrollo del cerebro infantil. Entre las consecuencias de una sobreexposición se encuentran una menor actividad física, aislamiento, dificultades para dormir y problemas en las habilidades sociales y emocionales. Además, se han observado cambios en la estructura del cerebro, como la disminución de la corteza cerebral en algunas áreas. Para la doctora Salmerón, la situación es clara: "Estamos ante un riesgo terrible de salud". Por ello, insiste en la necesidad de que la sociedad se proteja a nivel individual hasta que las empresas tecnológicas tomen medidas. "Hasta que la empresa tecnológica no se autorregule y proteja al niño y al adolescente, no nos queda otro que protegernos a nivel individual", ha afirmado. La pediatra considera crucial que "este mensaje llegue a la población o se traslade como un problema de salud pública, se cree un relato común, o vamos a tener otra generación ya". Las recomendaciones de los expertos son contundentes: exposición cero a pantallas entre los 0 y 6 años, un máximo de una hora al día entre los 6 y los 12 años, y un tope de dos horas diarias a partir de los 12 años. La decisión de "pantallas 0 hasta los 6 años" responde al peso acumulado de las evidencias que indican que la exposición temprana afecta a la capacidad de atención y a las habilidades socioemocionales. La pediatra relata situaciones que ve a diario en su consulta y que justifican estas medidas. "Llega la primera revisión del niño sano, y vemos que la mamá o el papá da el biberón con el móvil", explica Salmerón, quien subraya la importancia de la vinculación y el contacto visual durante la alimentación, recomendando que en esos momentos "los dispositivos fuera". También comparte el caso de un niño con retraso del neurodesarrollo que "no habla bien, no se comunica bien, no se relaciona bien" y que, tras retirarle la pantalla, "el niño mejora". La doctora Salmerón defiende que "la mejor previsión en edades tempranas está en el mundo real", ya que el cerebro de un niño necesita estímulos que una pantalla no puede ofrecer. "Si un niño se pone a hacer una torre en una pantalla, lo único que va a hacer es desplazar el dedo sobre la pantalla", argumenta. Por el contrario, "si tú pones a un niño a hacer una torre en el suelo, va a apilar, está trabajando la psicomotricidad fina". La conclusión es compartida por pediatras, psicólogos, psiquiatras y neurólogos, que ven cada día en sus consultas a jóvenes enganchados a las pantallas. Esta sobreexposición, iniciada en los primeros años de vida, según los expertos, hackea el cerebro en los primeros años de vida. Advierten que el cerebro de un niño es extremadamente sensible y todo lo que ocurre en ese período influye directamente en su desarrollo futuro.
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